Arde Hispanoamérica.

Arde Hispanoamérica
Arde Hispanoamérica

Los conflictos que se desataron en el continente suramericano nos advierten de una posible primavera suramericana con las características particulares de la mentalidad lationaméricana, pero a muchos los encuentra desprevenido dado la diferencia ideológica que presentan los países en conmoción interna.

Así tenemos dos modelos opuestos aparentemente desde las perspectivas políticas como es el gobierno de chile enfocado en una corriente liberal y el gobierno de Evo Morales en Bolivia, donde ha sido de tendencia más socialista y progresistas.

¿Las versiones de activistas chavistas provenientes de Venezuela han abundado durante el desencadenante de los mismos, sobre todo en la República de Chile; pero que se puede decir de la Bolivia de Evo Morales? ¿Han sido los activistas que llegaban de Venezuela?

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Ese cuadro de suposiciones no cierran desde un análisis geopolítico, dado que si ha sido el elemento ideológico el desencadenante de estos conflictos entonces me pregunto: “¿Por qué suceden situaciones similares en dos países que ideológicamente son antagónicos?” y si evaluamos cuales son las similitudes de estos países, que parecen pocas, pero se podrían encontrar; o “¿Basta con los conflictos internos para que detonen de la forma que lo han hecho y haber soportado esta situación por lo menos más de una década?”

En Chile se cuestionó una aumento en el transporte para luego desembocar en el pedido de la Reforma Constitucional y la dimisión del Presidente Piñera; en Bolivia se cuestionó algunos puntos de la última elección a Presidente donde el ex Presidente Evo Morales había triunfado en primera vuelta, o también pudo haber sacado la primer minoría; pero si no fue ninguna posibilidad mínimamente hay que reconocer que grandes sectores populares lo apoyan.

Me pregunto, estos conflictos internos de ambos países ¿Puede ser que se desencadenen en el mismo momento? Esta situación nos tiene que llamar a buscar otro motivo para tal situación.

Se dice en el análisis político, que la política doméstica está limitada por la política internacional y en este contexto no podemos dejar pasar la situación que conmociona las Relaciones Internacionales al observar la guerra económica que llevan adelante China con EEUU.

Existen diversas regiones donde los conflictos de ambos estados se resolvieron dentro del marco de los conflictos internos de países en disputa, y un ejemplo que podemos citar es el de Ucrania, viendo que los EEUU y Rusia apoyaron a distintos sectores políticos de ese país para favorecer los intereses respectivos.

Esta es la auténtica Política Internacional, y dentro de este contexto sí podemos encontrar el común denominador de Chile y Bolivia, el mismo es China.

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Chile acordó con China la provisión de los 5 gigas que le permitiría al país trasandino ingresar en la nueva tecnología, pero bajo la órbita oriental, esto se da en un momento donde la lucha por el control de estas capacidades encuentran como principales rivales a China con EEUU.

Por otro lado observamos que Bolivia ha acordado con China la explotación del Litio, como también el desarrollo aeroespacial que en cooperación viene desarrollando el país del altiplano.

Tenemos que entender que en los actores principales de la política internacional tiene intereses en todo el mundo, y que hay áreas de influencia que son regiones que no se está dispuesto a ceder, donde para EEUU esa región está representada por Latino América considerada también el “patio trasero de EEUU”.

De esta forma se puede empezar a inducir que los intereses del país del norte no van a ser desprotegidos, el mundo cambió, la política exterior de EEUU mutó, es el fin de la era Carter donde se dieron los primeros pasos hacia un mundo globalizado e impulsado por los poderes financieros internacionales que habían visto incrementar su poder por la colocación de excedentes del petróleo.

Se hace eco de la era Trump, de la política “del Garrote”, época que se habían visto alterado los gobiernos de Iberoamérica por intromisión de los EEUU.

Este conflicto que se inició en los países de este hemisferio, responden al conflicto global entre los dos principales actores internacionales y nos tiene que llevar a reflexionar los ejes de poder de la nueva realidad mundial y las disputas de intereses entre los principales actores internacionales.

Al poco tiempo de la renuncia de Evo Morales, la Federación Rusa reconocía el nuevo gobierno interino de Bolivia, donde sorprendió a varios desprevenidos, dado que en el contexto explicado anteriormente debemos sumar que Rusia tienen firmado con China varios acuerdos, pero ninguno que mencione la comunión de intereses en todos los foros y en todos los territorios.

De tal manera parece haber alguna congruencia entre EEUU y Rusia, donde la dirigencia política Argentina debería tomar nota y entender que las formas de hacer política de los últimos 20 años ya no es congruente con la realidad internacional.

Argentina presenta áreas de interés como Vaca Muerta, las empresas proveedoras de energía, la geografía austral íntimamente relacionadas al desarrollo antártico mundial a través del proyecto logístico antártico en Tierra del Fuego, la base militar China en Neuquén, y podríamos seguir contando, pero nuestras presiones sin dudas serán ejercidas por EEUU y es el actor dominante en la región, y la realidad indica que en una relación de poder la diferencia es enorme, pero en una suerte de cooperación soberana podríamos obtener beneficios en las áreas atlánticas.

El mundo cambió, no se pueden aplicar las miradas ideológicas porque el mundo no se dirime entre marxistas y capitalistas, tampoco hay una potencia unipolar, sino que el mundo multipolar de la alianza Euroasiática se ve alterada por la gran preponderancia de China que presenta intereses en todo el globo chocando con los intereses de EEUU, y esta competencia se incrementa en el continente americano.

Si no reflexionamos ante tal situación y no entendemos las relaciones de Poder, la Argentina puede dejar pasar una oportunidad histórica que sería totalmente reprochable a la conducción política, entendiendo que la política es el arte de lo posible y siempre es mejor un mal menor con cierta autonomía soberana que la mirada ideológica sin contemplación de pragmatismo.

Por: José María Damsky
Licenciado en RR.II.

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