Cárcel y reinserción social: entrevista a Mario Vitette.

Luis Mario Vitette

Luís Mario Vitette Sellanes es un hombre que siempre tuvo claro lo que quería ser en la vida: un ladrón. Tras las ansias de ser, y trascender; lo fue, y de renombre. De esta manera se ganó un “tour” por varios penales de la Nación Argentina para terminar beneficiado por la figura de “extrañamiento” (contemplada en la Ley de Migraciones) y expulsado a su Montevideo natal un agosto de hace cuatro años. Meses después tuve el agrado de conocerle telefónicamente al realizarle una entrevista para La Subjetiva (revista que dejó de editarse en el año 2015).
Durante los últimos cuatro años, Vitette ha intentado rehacer su vida de manera existosa, aunque no sin impedimentos por parte del gobierno uruguayo, quien debería -por el contrario- garantizarle su derecho a reinserción social.
En el marco del reportaje de tapa de nuestro primer número, sobre cárcel y reinserción social, entrevistamos a “Marito” para conocer en profundidad los avatares de su lucha contra el gobierno uruguayo por tener una nueva vida lejos del delito y cerca de su familia. 

Revista Insomnio: ¿Cómo fue tu experiencia en la cárcel?


Mario Vitette: Conozco muchísimas cárceles en Argentina. Desde la prisión regional del norte hasta la prisión regional del sur. Mi paso por “Cierra Chica”; con mis antecedentes penales y, sobre todo, por una decisión de un juez de ejecución fue una vacación, fue muy breve. Después se encargaron, algunos presos, de decir que yo tenía una relación con una maestra de la escuela primaria y de allí me sacaron para aliviar el asunto. Pasar por Cierra Chica fue más de lo mismo.


RI: Durante tu estancia en prisión ¿Cómo fue el trato de los guardias para con vos y para con los otros presos?


MV: En realidad no tengo mucho que decir al respecto; a mi siempre me han tratado bien y, cuando me han querido tratar mal me he ‘parado de manos’. En general, cuando sos un preso conocido, con exposición mediática, no te tratan mal, por el contrario te tratan bien porque saben que levantás un teléfono y llamás a la prensa. Cuando pasé por la cárcel de General Alvear me quisieron tratar mal, al rato estaba la noticia en Telam (Agencia de noticias del Estado – Argentina). Es así que, por lo general, no te tratan mal porque saben que se enfrentan a un serio problema.


RI: ¿Como fueron estos últimos años tras tu liberación?


MV: Los últimos años fueron de una lucha judicial que creí que no iba a terminar más, porque tenía una férrea oposición de un fiscal general de San Isidro llamado Julio Novo, que ahora está destituido y a punto de ir preso por connivencia con el narcotráfico (Julio Luis Novo, fiscal general de San Isidro, vinculado al massismo y procesado por -presunto- encubrimiento de las actividades de un cártel colombiano en la zona norte de Buenos Aires) y un montón de cosas más. Esto yo ya lo denunciaba mucho antes que Carrió. Creí que no iba a llegar a buen término, pero un día me pusieron encima de un avión, me expulsaron de la República Argentina y aparecí acá en Montevideo donde me reencontré con mi familia y encaré con muchísima fuerza una nueva vida. Conocí una mujer que me puso a tierra y se me fueron las ganas de andar pelotudeando e inventamos esto del taller de joyería y relojería antigua acá en San José de Mayo (Uruguay), me hice una casita en un campo cercano que heredé de mi papá, nos casamos e hicimos una gran fiesta, nos embarazamos y ahora tenemos a Lucciano Antonio de veinte meses que es, junto a mi esposa, la razón de mi vida; y así encaramos la vida en una clara -y sin lugar a dudas- reinserción social; pese a tener a algunos estúpidos del gobierno en mi contra, que me ponen obstáculos a cada rato y que se mandan “carpetazos” y operaciones de prensa para que yo no me pueda reinsertar en la sociedad y así poder decir: “¿vieron que estos hijos de puta no cambian más?”; pero en realidad yo me he reinsertado sin el apoyo del patronato de liberados, sin el apoyo o el acompañamiento de ONG’s ni fundaciones.


RI ¿Cuáles son los obstáculos y quiénes te los ponen?


MV: Desde que llegué acá, el gobierno a través del Ministerio del Interior con sus funcionarios y abogados me han llenado de denuncias en todos los juzgados, por apología del delito y qué sé yo cuantas cosas más; tuve que andar desfilando por todos los tribunales, pero estoy absuelto de todo.En mi presencia, el juez Luís Chávez -una eminencia aquí en Uruguay- echó a los abogados del Ministerio del Interior porque me presentaron como prueba en mi contra un programa de televisión editado para hacerlo parecer apologético. A mi me avisaron antes, desde adentro del propio Ministerio, que me habían editado el programa, entonces llevé el video “crudo” en una tablet y se lo mostré al juez, que inmediatamente echó a los abogados del gobierno.Después puse la joyería y me empezaron a negar todo tipo de habilitaciones (que luego me las tuvieron que dar) y, ahora, por mi situación legal y laboral me corresponde una tenencia de armas para defender mi joyería, como a cualquier otro joyero, pero me la niegan. No me importa, porque yo le tengo miedo a las armas, pero me corresponde y la voy a seguir pidiendo porque me gusta luchar por mis derechos. Además tuve algunos impedimentos para la compra y venta de oro legal, que ya los pude solucionar.
El otro día, por ejemplo, la policía hizo un operativo anti-droga en el que se encontraba involucrado uno de mis familiares lejanos. Al operativo lo bautizaron como “Operativo Esmeralda”. No son ni los jueces, ni los maestros, ni los barrenderos sino los “milicos” los que dan nombre a los operativos. ¿Por qué “Operativo Esmeralda”? Porque mi joyería y taller de relojería se llama “Verde Esmeralda” y, al estar involucrado un pariente creyeron que podrían encontrar alguna forma de involucrarme, pero no pudieron hacerlo. “Operativo Esmeralda” es una clara alusión a mi taller, y es también una forma de obstaculizarme espantándome la clientela. Pero los clientes que me ven a diario abriendo en tiempo y forma, con rigurosidad de comercio y pagando mis impuestos, no le hacen caso a las mentiras de la policía, me apoyan a mi; lo que no quita que haya sido un golpe bajo.


RI: En relación a tus necesidades básicas como ser humano ¿En qué situación te encontrás, por ejemplo, a la hora de acceder a la salud?


MV: Nada, tengo que pagarme mi salud privada. Cuando me bajé del avión en el Aeropuerto Carrasco (Montevideo, Uruguay) el Estado, por medio de alguno de sus funcionarios, tendría que haberme dicho: “Vitette, venga. Usted se va a tener que enfrentar a un gabinete. Usted está equivocado, su forma de vida está equivocada. ¿Qué necesita? ¿Salud bucal? ¿Salud mental? ¿Necesita un médico? ¿Necesita ir a dormir? ¿Usted tiene dónde dormir?”. Por el contrario, al llegar sólo me recibieron unos doscientos periodistas que salieron a atacarme con los tapones de punta. Yo creo que el gobierno hubiese quedado muy bien parado si me hubiera contenido, como dije antes: “Vitette, Usted está equivocado, es un mal ejemplo para los chicos, el gobierno va a poner a su disposición lo que necesite: un psicólogo, un psiquiatra, una cama donde dormir, un baño caliente; para acompañarlo en su resocialización”, sin embargo prefirieron recibirme de manera agresiva.
Igual, como yo soy lo que yo quiero ser y no lo que los gobiernos quieren que yo sea, me fui a donde están los lugares con los menores detenidos a dar charlas y a decirles que yo soy el peor, que soy un muy mal ejemplo, que no tienen que mirarme como si fuera un triunfador porque en verdad soy un perdedor. El gobierno se quiere arrancar los bigotes, porque esto lo hago con mi “peculio”, con mi dinero; compro una bolsa de bizcochos y una gaseosa y me voy a conversar con los chicos para que no sigan mi ejemplo y terminen perdiendo la vida en una cárcel como hice yo. Pero el gobierno no pierde oportunidad de fustigarme.


RI: ¿Cómo reciben los chicos tus charlas?


MV: Yo trabajo con una señora que está dejando su vida para ayudar a estos chicos, y unos días antes de ir le digo que los deje hablar y decir que yo soy un ganador, para que se hagan la cabeza, que no se les rompa el mito, hasta que yo llegue. Esos días previos ya no pueden dormir de la emoción. Entonces en las charlas les digo que son estúpidos, que quieren perder la vida como la perdí yo; y por estar encerrados perderse de poder disfrutar de una mujer, comer una hamburguesa, salir a caminar, tomar aire, tomar sol. Yo soy un perdedor que no ha tenido vida, porque la perdí. Es entonces cuando los pibes se ponen a reflexionar.El otro día fui a ver a veinte pibes presos y pibitas que están saliendo de la prostitución. Uno de ellos, al final, me dijo: “Fa, me re abriste la cabeza, chabón”. A una le dije: “¿A vos te parece bien que un tipo te manosee por un plato de comida? Estás re equivocada”. Con uno de esos chicos y chicas que salgan de la calle, termino haciendo más que el gobierno, porque el gobierno no saca a ninguno.


RI: No sólo que los gobiernos no los sacan, además, algunas veces los terminan metiendo…


MV: Si, a veces hasta los meten, es verdad. Hace poco, los del gobierno estaban re contentos porque habían logrado aumentar, en dos mil plazas, unos refugios que existen aquí en Uruguay donde va a dormir la gente en situación de calle. Eso no es buena noticia, es algo espantoso. La verdadera noticia hubiera sido que debieron cerrar uno de esos refugios porque ya no era necesario. Lo mismo con los chicos, no saben que hacer con ellos. Como no tienen hogares de niños le pagan a los particulares para que los contengan. El gobierno se saca la responsabilidad de encima y le da veinte o treinta plazas a un matrimonio con casa, les pagan un sueldo y les dan un presupuesto para que los tengan y, entonces, a esos chicos el gobierno capaz que ni los cuenta, los tienen escondidos.


RI: Volviendo a los obstáculos que el gobierno uruguayo interpone a tu proceso de re-inserción ¿Tuviste algún inconveniente, por ejemplo, para abrir una cuenta bancaria?


MV: Si. Yo tenía cuentas bancarias aquí en Uruguay, pero antiquísimas; unas cajas de ahorro con dos o tres mil Pesos Uruguayos y mil Dólares. Las tenía por las dudas, porque el gobierno a mi no me da asistencia sanitaria, la salud me la tengo que pagar yo. Aporto en mi negocio todos los meses la salud para mi esposa, para mi hijo y para mi. Yo soy un señor de sesenta y dos (años), un día me puede agarrar un ataque de cualquier cosa y debo estar prevenido, por eso tenía unos pesitos en aquellas cuentas.Un día salió una solicitada en la prensa diciendo que “el Frente Amplio lleva una política contraria a Vitette…”. El gobierno haciéndole a un “triste ladrón de gallinas” una carta abierta publicada en todos los medios. Enseguida salió el Presidente del Banco Central, también del gobierno, a cerrarme esas cuentas y devolverme ese dinero, pero después hicieron una ley -a todas vistas anticonstitucional (NdR: Según las cámaras empresariales uruguayas)- que se llama “Ley de inclusión financiera” (NdR: Ley N° 19210, promulgada el día 29/04/2014) para que esté todo el mundo bancarizado y cobren los sueldos a través de los bancos y, digo yo… si el gobierno dice que yo robé millones de Dólares y me quiere controlar, mirá qué poca cabeza que tienen, que me cierran las cuentas. Al contrario, tendrían que hablar con las entidades financieras y decirles que no me dejen tocar un peso, que bancarice mi dinero y me mueva a través de los bancos para controlar si estoy lavando dinero o no. Entonces, yo voy al “puterío” y pago trescientos Dólares una botella de champagne, en efectivo, y no me controla el gobierno. ¡Mirá qué estúpidos que son!
Bueno, a través de la “Ley de inclusión financiera”, como yo manejo medios de pago electrónicos en mi negocio, me tuvieron que devolver la cuenta, pero sólo la cuenta en Pesos, no la cuenta en Dólares. Mi “posnet” cobra en dólares y el gobierno, de manera arbitraria, me convierte mis Dólares en Pesos, y yo pago mis insumos en Dólares.
Así están quedando… un “triste ladrón de gallinas” los enfrenta, le hacen un montón de denuncias falsas y al final tienen que absolverlo de todos los cargos y dar marcha atrás en medidas como cerrarles las cuentas, porque es un paso equivocado…


RI: Daría la impresión de que este destrato para con los recién liberados es un accionar sistemático de parte de los gobiernos sudamericanos. Por ejemplo, alias “Popeye”, ex sicario de Don Pablo Escobar Gaviria y actual youtuber denuncia -en cierta medida- un trato similar al que vos has recibido por parte del gobierno colombiano. Personalmente llegué a creer que se trataban de medidas ejemplares para con reos o ex reos de alta exposición mediática, sin embargo uno habla con los chicos de los barrios y todos parecen contar la misma historia. ¿Qué opinás al respecto?
MV: Si, si. Aprovecho para pasar el “chivo”: estamos terminando un libro con un escritor argentino que está muy vinculado a nosotros y se llama Rodolfo Palacios (En twitter: @Elfitopalacios), en el cual hacemos un relato de cuando el Patronato de Liberados en Argentina me mandaba todos los meses una representante a verme a mi casa, cuando yo tenía un piso propio en pleno centro de Buenos Aires, una camioneta 4×4 y una empresa que facturaba. Tendrían que haberla mandado a la “villa”, a los barrios carenciados, a ver qué necesitan los recién liberados allí en lugar de ocuparse de un tipo con una casa propio, una camioneta y una empresa, que puede pagarse la salud, por ejemplo.


RI: En base a tu experiencia ¿Cuál debería ser la forma en que los Estados deben abordar a las personas que salen de la cárcel para ayudarlas en su resocialización?


MV: Yo creo que los gobiernos tendrían que utilizar el Estado para atacar la problemática antes de liberar a los presos. Si el Estado pone su mayor esfuerzo en los asuntos de minoridad y familia antes de la liberación dando asistencia y contención, pero de verdad y no una tarjeta de clientelismo para tener un voto, van a caer las cifras de reincidencia. He tenido la suerte de estar desde que se fundó la primera universidad del mundo tras las rejas, que es el Centro Universitario Devoto (ahora muy venido a menos y muy politizado), y puedo garantizar que el estudio es un modificador de conducta dentro de la cárcel, así que también debe de ser un modificador de conducta en la niñez y en la adolescencia. Metámosle ahí, en la educación, en la minoridad, en la familia, que será un modificador de conducta y todos los índices van a caer solos. De esta forma vamos a tener más personal y más presupuesto para atender a menos liberados. Ahora los liberados salen como trompada de loco porque las cárceles están inundadas de pseudo-delincuentes. La mayoría de las cárceles están pobladas por pobres pibes que cayeron por andar con un poco de “paco” o un poco de porro, o porque no sabían qué hacer y le metieron caño a uno, u otros tarados que sin saber lo que hacían le metieron un tiro en la cabeza a uno y ahora van a dejar su vida en la cárcel. Pero, en realidad, los verdaderos delincuentes y ladrones tratamos de estar todos liberados y estar al frente de un negocio.
Todo el Estado se tiene que poner a atenderme y a atacar -en el marco de la ley- a los grandes criminales, porque son los que contaminan las cárceles y les enseñan a los chicos cómo perpetrar grandes ilícitos. Eso es lo que hay que sacar de la cárcel, y luego los índices bajan solos. Hay que trabajar, por ejemplo, sobre el gran narcotraficante y no sobre el pibe que vende “papelitos”, porque ese pibe no es el problema, es una consecuencia, y vos tenes que atacar la causa.

Por: Nicolás Escribá
Periodista profesional MN 14.779

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