De violaciones, y «violaciones»…

MS Queen Victoria en el Puerto de Ushuaia.
MS Queen Victoria en el Puerto de Ushuaia.

No quiero, en lo absoluto, faltarle el respeto a todas las mujeres (y hombres, también) que han sido víctimas de tan aberrante crimen; pero lo cierto es que hay violaciones y “violaciones”, como ha quedado claro en estos últimos días.

Fe de errata: Hoy por la mañana se comunicó con nosotros desde Tierra del Fuego el Héroe de Malvinas y sobreviviente del ARA Gral. Belgrano, Juan Vera, para advertirnos sobre ciertas imprecisiones en nuestro artículo, por lo cual lo hemos modificado; no para borrar la huella de nuestro error, sino para no desinformar a los lectores. Efectivamente, los cruceros británicos SÍ pagan el canon, aunque ahondaremos en este asunto en futuros artículos.

Hay “violaciones” que no son, que nacen de mentes corruptas y malvadas, que constituyen una mentira cuidadosamente elaborada con el único fin de asesinar en vida a tal o cual individuo; “violaciones” que, por su carácter de maliciosa ficción, únicamente lastiman a los acusados y -¿por qué no?- a las acusadoras; “violaciones” que en nada afectan a terceros, que no deberían cruzar las mediáticas fronteras que delimitan el territorio propio de las noticias judiciales, pero lo hacen cuando ‘la prensa’ necesita ocultar ciertos asuntos o explotar económicamente el oscuro morbo del lector y/o el televidente promedio. A su vez hay otras violaciones de las cuales casi nada se nos cuenta y que pocos se atreven a denunciar; violaciones que se producen a plena luz del día frente al rostro indiferente de un Poder Judicial poco menos que cómplice, con el indispensable aval de un Estado semi-colonial dirigido por una casta política claramente entreguistas, y cuyas víctimas somos todos y cada uno de los argentinos a un tiempo.

El jueves último se conocieron los resultados de las pericias psicológicas realizadas a Erika Basile en el marco de la causa a cargo del Juzgado en lo Correccional y Criminal N° 54 y que tiene al actor Pablo Rago como imputado por “abuso sexual gravemente ultrajante por acceso carnal”, abierta tras la denuncia que la actriz se vio obligada a presentar el 17 de diciembre en la Comisaría N°11 de la Ciudad de Buenos Aires tras acusar públicamente de “violador” a Rago días antes durante la emisión del programa “El Show del Espectáculo” en radio AM 1300.
El hecho habría ocurrido durante el año 2015 cuando, en medio de un encuentro sexual consentido por ambas partes, el denunciado habría -amén de otras depravadas prácticas ‘de alcoba’- introducido sus dedos dentro del ano de la denunciante a pesar de su negativa expresa, lo que -según ella- le habría generado un profundo e irreparable trauma psicológico y cuyas secuelas se manifestarían -entre otras- en la forma de constantes y aterradores ataques de pánico.
Una vez Basile hiciera la denuncia mediática y las posteriores diligencias legales pertinentes, como ya es costumbre en estos casos, los medios masivos dieron rienda suelta a su morboso y grotesco circo (des)informativo, aprovechándose también de la expectativa generada previo al estreno y el posterior éxito comercial de “El Robo del Siglo”, película protagonizada -entre otros- por Pablo Rago. La repercusión conseguida por la desalmada pantomima pseudo-feminista, sólo superada por la que alcanzara el violento asesinato del joven Fernando Báez Sosa a manos -o, mejor dicho, a pies- de una horda de maricones (mediáticamente bautizados como “los rugbiers”) en la localidad de Villa Gesell, no solamente opacó el estreno del esperado y bien criticado filme nacional convirtiendo -por momentos- a la conferencia de prensa brindada por sus actores (a la que Rago decidió faltar para no exponerse a la inquisición pseudo-periodística) en un delirante e improvisado “tribunal” donde los ‘noteros’ (la clase más despreciable, marginal y ruin entre los parásitos que reptan por las entrañas del sistema mediático de masas) se disfrazaron de fiscales acusándolos de ejercer la defensa de un -presunto- “violador” sino que, las declaraciones realizadas por los mismos, desataron la oligofrenia de una adolescente propensa a la sequedad vaginal quien -sabrá Dios por qué méritos- ocupa hoy una banca en la legislatura ‘porteña’.
No obstante, el examen llevado a cabo por los facultativos especialistas en psicología y psiquiatría del Cuerpo Médico Forense de la Justicia Nacional, arrojó un saldo negativo: Según la opinión de los expertos, Erika Basile no posee ni una sola de las características propias de una mujer víctima de «violencia de género”, ni pudieron encontrar en ella traza alguna de vulnerabilidad o el más mínimo de los rasgos presentes en aquellos que padecen el “síndrome de indefensión adquirida”.
Todo pareciera indicar que se trata de una denuncia falsa y por demás oportunista, una “violación” ficticia que sólo habría ocurrido al interior de la psique defectuosa de una actriz mediocre que, desocupada y desesperada por hacerse de un empleo que le ayudara a ‘parar la olla’, intentó -con todo éxito- fabricarse una vidriera mediática en la que pudiera exponerse a ella misma y a sus dotes actorales ante la mirada de los productores y directores del cine y la televisión.
Es muy posible que Usted ya se encuentre al tanto de esta situación, pero es todavía más posible que ni siquiera se haya enterado de lo que leerá a continuación.

Mientras Erika Basile “rompía el silencio” en todos los programas de espectáculos que le era humanamente posible en aras de defender un relato a todas luces insostenible, acusando a los jueces de obrar bajo una lógica “machista y heteropatriarcal”, denunciando la presencia de oscuras irregularidades en la pericia que “deconstruyó” sus mentiras como consecuencia de la asfixiante influencia que el desmesurado poder político-económico-mediático de Pablo Rago ejerció sobre el Poder Judicial, criticando duramente a “la justicia” por no condenar a muerte a un hombre sin la más mínima prueba y con base en un testimonio parcial y -aparentemente- muy flojo de papeles, y responsabilizando a los peritos de la consecuente devaluación de su imagen pública; un gigantesco falo flotante de 300m de largo y 32 de ancho se dispone a violar nuevamente nuestras leyes portuarias, penetrando depravadamente el ano de nuestra soberanía nacional y sin contar con nuestro expreso consentimiento.

El MS Queen Victoria es uno de los insultos más groseros al hambre y la pobreza que el gran porcentaje de las clases trabajadores alrededor del mundo padecen; casi 100.000 toneladas de lujosa y lujuriosa ostentación, un monumento al decadente hedonismo de las clases más que acomodadas en cuyas entrañas transporta a 2100 millonarios excéntricos y 900 empleados entre Oficiales y Tripulantes que año a año salen a vacacionar recorriendo los principales puertos de las semi-colonias británicas en Hispanoamérica.
Construido en los astilleros italianos Fincantieri durante el año 2006 y botado el 15 de enero de 2007, el ultra-lujoso crucero de ‘clase Vista’ perteneciente a la naviera británica Cunard Line operó bajo la insignia civil del Reino Unido con registro en el puerto de Southampton, hasta el año 2011; desde entonces y a la fecha, lo hace bajo la insignia civil de Bermudas encontrándose registrado en el puerto de Hamilton. Es la tercer mayor embarcación que Cunard Line ha operado en toda su historia, siendo la extensión de su eslora superior al resto de los cruceros de su clase, aunque la principal diferencia con estos no radica en su tamaño sino en la exageradamente lujosa decoración que adorna los enormes salones internos de un buque que fue pensado como el heredero directo e indiscutible del RMS Queen Elizabeth II, crucero con el cual operó hasta que este último fue ‘pasado a retiro’ el 27 de noviembre de 2008. Y he aquí el hecho más ominoso, nefasto y funesto de esta historia: El crucero RMS Queen Elizabeth II, que también supo ser propiedad de Cunard Line, fue la embarcación que transportó a las tropas británicas que pelearon contra nuestros heroicos soldados en la Guerra de Malvinas de 1982. Dicho con otras palabras, en este mismísimo instante, los argentinos estamos siendo víctimas de una humillación sumamente ultrajante y agravada por su ignominioso carácter inverecundo y degeneradamente pornográfico. Literalmente hablando, el Reino Unido se encuentra -ahora mismo- sodomizando a nuestra bandera y nuestra Nación, de parado y con su infame miembro flácido.

Sin embargo, es hora de alejarnos del terreno de lo simbólico para adentrarnos en los dominios de lo pura y exclusivamente material, y así explicar por qué es que atribuimos a este suceso el carácter propio de una violación.
Entre los años 2008 y 2012, cientos de patriotas argentinos de todas las Provincias Atlánticas del país, se organizaron para impulsar las leyes conocidas como “Gaucho Rivero”, que prohíben el amarre de embarcaciones británicas (ya sea bajo insignia civil del Reino Unido, de Islas Malvinas, otras colonias o banderas “de conveniencia”) en todos los puertos argentinos. Estas leyes, redactadas por el histórico Capitán Juan Antonio Franklin López; fueron aprobadas por las legislaturas provinciales de Buenos Aires, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego; y constan de 3 simples artículos, a saber:

«Artículo 1.º.-Reafirmanse los imprescriptibles derechos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y sus espacios marítimos circundantes como parte integrante del territorio de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur conforme lo estipula la Ley nacional 26.552.

Artículo 2.º.- Prohíbase la permanencia, amarre o abastecimiento u operaciones de logística en territorio provincial de buques de bandera británica o de conveniencia, que realicen tareas relacionadas con la exploración, explotación de recursos naturales, buques militares, dentro del ámbito de la cuenca de las Islas Malvinas sobre la plataforma continental argentina.

Artículo 3.º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo Provincial. «

No estaría de sobra hacer una mención especial para el Gobierno de Tierra del Fuego e Islas Malvinas y el Instituto Fueguino de Turismo, quienes utilizaron el dinero de los contribuyentes para brindar apoyo logístico al MS Queen Victoria; y tampoco debemos olvidarnos de destacar la cipaya algarabía expresada en las páginas de la prensa fueguina, celebrando a viva voz nuestro humillante estatus de enclave colonial, omitiendo toda mención a la violación de la ley “Gaucho Rivero”. En mi humilde opinión, ni los 649 mártires que dieron su vida para defender nuestra integridad territorial ni tampoco los 44 patriotas que murieron ahogados dentro del submarino ARA San Juan por la desidia de la anglófila gestión ‘macrista’, merecen que su memoria sea pisoteada de semejante manera.

Para terminar, sólo voy a mencionar que el itinerario del crucero Seabourn Quest para este 2020 contempla 3 “expediciones” que partirán desde el Puerto de Buenos Aires y, luego de recalar en los puertos más importantes de nuestro Atlántico Sur, harán sus habituales escalas en las Islas Malvinas donde descargarán las provisiones y pertrechos necesarios para sostener la usurpación británica, antes de continuar hacia la Antártida Argentina y finalizar dichas travesías en puertos chilenos.

Por: Nicolás Escribá.
Periodista profesional MN 14.779

2 Comentarios

  1. El artículo 2 de la ley «Gaucho Rivero» no habla de buques turísticos. Este es un buque turístico. Su posición estaría privando a TODA la comunidad fueguina de esos ingresos tan valiosos para ellos, en este tiempo tan austero que estamos viviendo. No significa que nuestra Soberanía se vea afectada por el hecho del amarre de semejante paquebote. O a UD. le consta que también hace operaciones militares o de inteligencia para El Reino Unido??? Si es así, presente las pruebas.

    • La mentada ley, que fue incluida en el cuerpo del artículo, tampoco excluye a los buques turísticos. Por otro lado, la usurpación británica en el territorio insular de la Provincia de Tierra del Fuego priva a sus habitantes de los ingresos derivados de la explotación de los recursos energéticos y naturales que actualmente están convirtiendo a los usurpadores -literalmente- en millonarios. En el caso particular del MS Queen Victoria, no; pero se encuentra comprobado que otros cruceros como el MS Seabourn Quest transportan, desde el Puerto de Buenos Aires, provisiones y pertrechos imprescindibles para sostener la usurpación. De hecho, esto lo denunciamos con pruebas contrastables junto a Toni López, allá por el año 2014, antes de hacerle un piquete en el Puerto con 3 kayaks.

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