El feminismo y la pedofilia.

Pederastas.
Pederastas.

Con esta postmodernidad mal entendida y peor practicada, caracterizada por un relativismo igualmente nocivo (en el que tiene más valor una opinión sobre algo, aún de un trastornado o enfermo mental, que un hecho empírico), se está dando rienda suelta –con el beneplácito de los medios y organizaciones de todo corte y pelaje que, en un ejercicio prostitutivo, se nutren de sustanciosas subvenciones, añado–, a lo que no puede calificarse de otra manera que no sea aberrante.Una de las monstruosidades propuestas, quizás la más evidente, es la promulgada (vía feminismo) por ciertos grupos de presión que inciden en la despenalización de prácticas tales como la pederastia. Cosa ésta, que lejos de ser una especulación conspirativa, queda demostrada, por expresarse de una forma indiscutible en los textos de sus grandes cabezas pensantes (aunque, como verá más adelante, no estuvieran en condiciones de pensar). 

Así, por ejemplo, y como botón de muestra de lo que digo, les presentaré unos casos claros en los que las vindicaciones a favor de la pederastia y el incesto, son pilar fundamental del doctrinario feminista. Lo cual ha degenerado, en nuestros días, en algo más que lo meramente anecdótico.Vamos a ello.Por orden cronológico, y de relevancia, la primera de todas las ideólogas que abogaban por la práctica y defensa de la pederastia es Simone de Beauvoir. Beavouire colaboracionista nazi confesa (Radio Vichy, bajo las órdenes de Pétain, publicado en sus memorias) e ideóloga feminista vinculada al Marxismo Cultural promulgado por la escuela de Frankfurt (amante y alcahueta de Sartre), firmó un manifiesto que sería publicado en los diarios franceses Libération y Le Monde (1977)(1),–con origen en el proceso y condena de tres hombres por abuso de tres niños menores de 15 años– en el que se requería, de facto, el “reconocimiento del derecho del niño y adolescente a mantener relaciones con personas de su elección”.Simone de Beauvoir, firmante de esa carta que defendía la legalización de las relaciones pedófilas, lejos de cualquier casualidad, había sido despedida de su trabajo como profesora (1943) por corrupción de menores y más concretamente de una de sus alumnas (cosa que sus entradas en wikipedia, en castellano, francés e inglés omiten deliberadamente). A este respecto diría que(2):“La homosexualidad de la mujer es una tentativa, entre otras, para conciliar su autonomía con la pasividad de su carne. Y, si se invoca a la Naturaleza, puede decirse que toda mujer es naturalmente homosexual.”.Actividad que sería prolongada en el tiempo(3) ya que junto a (y cito textualmente):“Jean-Paul Sartre desarrolló un patrón, al que llamaron el “trío”, en el cual Beauvoir seducía a sus estudiantes y luego se los pasaría a Sartre.”Así mismo, en agosto 1959(4) publicó bajo el título “Brigitte Bardot y el síndrome de Lolita”(5), un controvertido ensayo en el que la escritora feminista se mostraba fascinada –del latín “fascinus”, pene en erección– por el aspecto infantil de la actriz.Pero no fue la única.A la Beauvoir, le sigue Shulamith Firestone (Shulamith Bath Shmuel Ben Ari Feuerstein, esquizofrénica), que en su idea de alcanzar una sociedad socialista donde la familia sea reemplazada por el “household” –una especie de hogar formado por personas que no guardan vínculo sanguíneo entre sí–, afirmaba que(6) (7) (8):“[…] después de unas pocas generaciones, se logrará que las relaciones entre personas de edades muy dispares se conviertan en algo común. Así las cosas, si el niño puede elegir relacionarse sexualmente con los adultos, incluso si él debe escoger su propia madre genética, no habría razones a priori para que ella rechace los avances sexuales, debido a que el tabú del incesto habría perdido su función. […] Las relaciones con niños incluirían tanto sexo genital como el niño sea capaz de recibir -probablemente considerablemente más de lo que ahora creemos-, porque el sexo genital ya no sería el foco central de la relación, pues la falta de orgasmo no presentaría un problema grave. El tabú de las relaciones adulto/niño y homosexuales desaparecerían.”.Las relaciones pedófilas, con las que Firestone legitima la pedofilia como parte de la revolución socialista (de corte marxista), a la que como buena devota ansía servir, bien pautadas, vendrían limitadas por dos aspectos, a saber:1.- El límite del consentimiento del niño.2.- El límite corporal.De modo y manera, que si un hombre adulto desea tener relaciones sexuales con una niña o niño de cuatro años por ejemplo, sólo debe lograr su adhesión y comprobar que las dimensiones de su vagina o ano sean penetrables. No diciendo nada de penetración con objetos o partes de la anatomía humana (por ejemplo puños) que una mujer, o adulto cualquiera) pudiera llevar a cabo sobre un infante u otras oquedades corporales como, por ejemplo, la cavidad bucal.Eso, si no tenemos en cuenta que la capacidad de discernimiento de la que está provisto un niño, respecto de la que tiene un adulto (en tanto que capacidad de elección y de consentimiento) simplemente no se hayan al mismo nivel (si quiera, de otros niños con escasa diferencia de edad. Pongamos por ejemplo, doce frente a nueve).Firestone, entre otras cosas, en pos de su ideario, hace la siguiente recomendación, a fin de que los niños no crezcan “reprimidos sexualmente”, de que sean sus padres quienes los inicien en la vida sexual. Tanto es así que conmina a que la primera felación del del infante masculino sea practicada por su propia madre. Ignorando las advertencias al respecto por parte de Freud, Jung, Lacane o Levi Strauss (en los que sólo se apoya si justifican su pensamiento). Ya que, para desestructurar una familia y crear personalidades mal conformadas, lo más efectivo es convertir la pedofilia y el incesto en conductas aprobables. Lo cual está estrechamente vinculado con la función paterna y el tabú del incesto, a la hora de la correcta conformación de la personalidad (recordemos que era esquizofrénica).Por su parte, Kate Millet (escritora y activista feminista, lesbiana y trastornada bipolar), continuando los delirios de Beauvoir y Firestones, escribiera que(9):“[…] Los niños deberían expresarse a sí mismos sexualmente, probablemente entre ellos en un principio, pero también con adultos”.”.Por otro lado, a propósito del tema, en una entrevista realizada por Mark Blasius a Kate Millet, publicada en la revista Loving Boys(10), cuando es preguntada sobre el incesto, responde:“[…] ¿Has pensado en el incesto como una idea? Siempre me he preguntado por el poder del tabú del incesto porque al mismo tiempo que la sexualidad de los niños y de los adultos alcanza más y más grandes libertades, la proximidad de miembros de la familia le hace a uno experimentar y desafiar este tabú. El tabú del incesto ha sido siempre una de las piedras angulares del pensamiento patriarcal. Hemos de tener una proclamación de emancipación para los niños. Lo que es verdaderamente un punto son los derechos de los niños y no, como se ha dicho hasta ahora, meramente el derecho al acceso sexual a los niños.”.”Usted, lector, podrá advertir que se trata de los escritos de mayor relevancia para el pensamiento feminista contemporáneo (aunque Beauvoir fuera una depredadora sexual, Shulamith Firestone fuera esquizofrénica o Kate Millet una trastornada bipolar… Y luego está Valerie Solanas).Por eso, no ha de extrañarle que distinguidas organizaciones feministas apoyen políticamente la legalización de la pedofilia, como es el caso de la Asociación Feminista Holandesa (la cual ha firmado peticiones públicas en este sentido desde 2016), o que este tipo de organizaciones feministas tengan vínculos con la NAMBLA (North American Man/Boy Love Association) o con el IPCE (International Pedophile and Child Emancipation).A poco que investigue uno, si quiere, pronto se dará cuenta que tras prohibiciones tan estúpidas como la de las azafatas de parrilla de la Fórmula 1, que finalmente han sido sustituidas por niños (clara explotación infantil), se encuentran grupos de presión vinculados al feminismo, la homosexualidad mal entendida y a la pederastia(11). Y no sólo eso, sino que además, se justifica y se apoya, por parte del ciudadano medio.Así la cosa, la vinculación del feminismo con la homosexualidad, y la práctica de la pedofilia, no sólo es evidente sino que además ha sido, desde Beauvoir hasta hora, el banderín de enganche para lograr apoyos que redunden la provisión de sustento, fama, comodidad y satisfacción personal de quienes lo promulgan. Todo en nombre de la causa, bajo el disfraz de la Libertad emancipatoria.

Referencias:
1- https://fr.wikipedia.org/wiki/P%C3%A9titions_en_France_concernant_la_majorit%C3%A9_sexuelle#cite_ref-apropos_3-0
2- Beauvoir, Simone. Le Deuxième Sexe.1949.
3- Andy Martin en The New York Times (19 de mayo de 2013).
4- Revista Esquire.
5- https://classic.esquire.com/brigitte-bardot-and-the-lolita-syndrome/
6- Firestone, Shulamith. The dialectic of sex. The case feminist revolution. New York, Bantam Book, 1971, p. 229.
7- Firestone, Shulamith. Ob. Cit., p. 233
8- Firestone, Shulamith. Ob. Cit., p. 240.
9- Serrano, Francisco. La dictadura de género. Una amenaza contra la Justicia y la Igualdad. España, Almuzara, 2012, p. 55.
10- Entrevista de Mark Blasius a Kate Millet para “Loving Boys”. Reimpresa en la colección The Age Taboo disponible en Ariel’s Pages. PO BOX 2487 Nueva York NY 10185 USA.
11- https://www.theguardian.com/world/2018/feb/02/grid-girls-f1-follows-darts-by-calling-time-on-women-in-hotpants

Por: Javier Pérez Nieto.

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