Había una vez un circo…

El anuncio, por parte de Cristina Kirchner, de ‘su’ fórmula presidencial fue una verdadera ‘bomba atómica’ para la política y la sociedad argentina. Me imagino que nadie, por fuera de su ‘círculo’, hubiera podido imaginar algo semejante; y, mucho menos, un sábado por la mañana. Desde entonces, de una u otra manera, la fórmula Fernández-Fernández se convirtió en el ‘eje central’ y el tema -casi- excluyente ya no sólo de la agenda mediática, sino de la propia cotidianidad de gran parte de los argentinos. ¿Brillante estrategia? ¿Error garrafal? No importa, ese debate lo dejaré en manos de aquellos que poseen la idoneidad necesaria para darlo, y también de quienes creen poseerla. Mientras tanto, les pido a todos los lectores que se coloquen una imaginaria ‘máscara de gas’ y me acompañen en la ‘aventura’ de intentar descubrir si es que existe “algo más” tras esta gigantesca ‘cortina de humo’.

Pasado el mediodía del sábado 18 de mayo, luego de salir de la cama, entendí que había despertado en una Argentina algo distinta a la que abandoné casi media docena de horas atrás, cuando cerré mis ojos para entregarme sumiso a los brazos de ‘Morfeo’. Lo de Cristina fue una patada brutal contra el tablero de la política nacional; una de esas patadas que no dejan ni las ‘ficha’, ni la mesa, ni las sillas en su lugar; lo que demuestra la importancia, la fuerza y el peso específico de su figura aunque ciertos individuos se atrevan a menospreciarla o negar la potencia de sus dotes y atributos. Esto que escribo no es necesariamente un elogio o una ‘loa’; no soy ‘cristinista’, pero reconozco lo que la ex Presidente representa para nuestra historia y -sobre todo- nuestro presente, y para millones de argentinos que recuerdan su gestión con especial cariño o suprema devoción.La coyuntura anticipaba un anuncio de gran envergadura dentro del contexto propio de un año electoral, tal vez para la semana próxima. La viuda de Kirchner venía dando señales varias y, luego de la foto que -entre otras cosas- dejó tras su paso por la sede del Partido Justicialista, muchos creímos que el desenlace más factible la tenía a ella encabezando una lista de -presunta o pretendida, ya ni sé- unidad.Sin embargo la ‘bonita’ sorpresa, el ‘as bajo la manga’ de la dirigente, además de obligar al ‘oficialismo’ a realizar un profundo replanteo de sus estrategias electorales, trajo aparejado un efecto secundario que cuesta creerlo de incalculado o imprevisto: que el movimiento ‘peronista’ se encuentra por demás agrietado no es ninguna novedad, y la figura de un discutido y discutible Alberto Fernández como ‘cabeza’ de la nueva fórmula presidencial generó el ensanchamiento de una de las más sensibles ‘grietas’ dentro del ‘peronismo’. Algunos sostienen que tal cosa es un simple “daño colateral”, un sacrificio necesario en aras de acabar con el crapuloso régimen liberal imperante y desalojar del gobierno a los facinerosos vándalos que lo digitan; otros, sin embargo, aseguran que todo corresponde a una perfecta deliberación a fin de ‘sepultar’ al ‘peronismo’ o, cuanto menos, desactivar la posibilidad -a corto plazo- de un gobierno “auténticamente” justicialista. Lo hecho, hecho está, y no hay posibilidad de volver el tiempo atrás. No me consta que el ex Jefe del Gabinete de Ministros de Néstor Kirchner pudiera ser -o haber sido- un operador del Grupo Clarín; tampoco me consta lo contrario, y mucho menos soy quién para hacer una acertada medición en cuanto a los niveles de su “peronicidad”, aunque en caso de que el pueblo argentino lo consagre Presidente en octubre, serán sus acciones y sus medidas de gobierno las que se encargarán de hacerlo. Por tanto, y como no es mi intención recorrer sinuosos ‘berenjenales’, el análisis sobre la factibilidad de las especulaciones anteriormente mencionadas, también lo dejaré en manos de “los que saben”.

Bien, entonces ¿Por qué estoy escribiendo sobre esto? Porque, al igual que con el incendio de la Catedral de Notre Dame del mes de abril, pude observar en las distintas reacciones (tanto en los medios masivos de comunicación como en las redes sociales) el reflejo del elevado grado de subnormalidad alcanzado por la sociedad de los tiempos que corren. De un segundo al otro, Facebook se transformó en el ‘teatro de operaciones’ de una ‘fratricida’ “batalla campal” en la que ‘kirchenistas’, ‘morenistas’, “peronistas de derecha” y “peronistas progresistas” convertían sus teclados en fusiles AK47 y disparaban insultos ‘a mansalva’ o se arrojaban por la cabeza comentarios y ‘memes’ como granadas. Por si fuera poco, en medio del grotesco ‘batifondo’, podía oírse el ‘zumbido’ de los medios más sensacionalistas convertidos en ‘bombarderos’ prestos a soltar sobre la aturdida masa ‘bombas de humo’ en la forma de innecesarias “noticias” como la del hijo “drag queen” del ex asesor/consultor de la petrolera Repsol o las “notas de color” sobre su perro ‘Dylan’, con la única intención de embarrar -aún más- ‘la cancha’. No, señores, no estoy exagerando; treinta minutos de ‘buceo’ por Facebook me bastaron para comprender el panorama en toda su dimensión: conocidos y conocidas que, apenas un par de meses atrás se abrazaban y besaban al tiempo que intercambiaban elogios de todo tipo en las mesas donde supimos compartir deliciosos asados bajo el sol veraniego, ahora se destripaban públicamente ‘cagándose en sus muertos’ y deseándose ‘muerte mala, muerte puta’ los unos a los otros. Y no fue cosa ‘del momento’, hasta el día de hoy -pasado más de un mes- continúan arrancándose los ojos y jalándose de los cabellos en defensa ya sea de Guillermo Moreno, Cristina Kirchner o Alberto Fernández.

Ahora bien, mientras los ‘militontos’ dedican su tiempo a combatirse entre ellos y los medios de comunicación a elucubrar acerca de todo tipo de potenciales ‘alianzas’ o tal o cual maniobra electoral; en Argentina y el mundo pasaron y siguen pasando cosas de las que -salvo honrosas excepciones- nadie pareciera estar dispuesto a discutir. Desde las agraviantes afirmaciones del Ministro Óscar Aguad acerca de los motivos que hicieron al derrotero del submarino ARA San Juan y sus cuarenta y cuatro desaparecidos tripulantes, pasando por la “guerra comercial” entre EE.UU y China que tiene como eje la tecnología 5G y la empresa Huawei, hasta las nuevas concesiones hechas por el gobierno a favor de Gran Bretaña a fin de blanquear la eterna depredación de los recursos naturales de nuestro Atlántico Sur por parte de ‘la pérfida albión’ que nosotros (Revista Insomnio) habíamos anticipado en la pequeña investigación con la que cerramos nuestro año editorial en diciembre de 2018; todo lo verdaderamente crucial para nuestra vida nacional ha quedado enterrado bajo toneladas de “noticias” redundantes e intrascendentes -cuando no, falsas-, que no son más que “refritos” del anuncio hecho por Cristina aquella soleada mañana de sábado. Y aclaro, dado el clima de ‘hipersensibilidad’ reinante, que no estoy culpando -por lo menos, de forma apriorística- a Cristina de nada; la verdad es que, si ella no les hubiera dado la excusa para ocultar estos y otros hechos ‘bajo la alfombra’, de todos modos la hubiesen encontrado o bien fabricado, tal como lo viene haciendo desde que el mundo es mundo. Por tal motivo, y aprovechando que los “periodistas” pretendidamente ‘serios’ se encuentran ocupados estudiando y analizando el interminable bucle de los superficiales asuntos electoralistas, dispondré de este espacio que me toca para pasar breve revista acerca de algunos importantes acontecimientos que fueron debidamente ignorados -ya sea por error, omisión o deliberación- en el confuso escenario de nuestra discusión mediática cotidiana, y que tendrán -o podrían tener- indeseadas consecuencias en un futuro no muy lejano, si no es que en el mismísimo presente.

Seguramente, alguien me dirá -y con justa razón-, que los medios masivos no ocultaron estos temas; que publicaron artículos en sus diarios y portales, y que trataron estas cuestiones frente a los micrófonos y cámaras. Sí, es verdad; no obstante, cuando hablamos de “ocultar”, no necesariamente lo hacemos en el sentido más estrictamente literal: existen varias formas de tapar un suceso sin vedarlo -per sé- a la opinión pública. Así como el exceso de agua, alimentos o drogas genera importantes -y en ocasiones, irreparables- trastornos a nuestros cuerpos y mentes afectando severamente nuestras conductas; el exceso o la ‘sobredosis’ de información no es algo que se encuentre ajeno a esta mecánica, pudiendo provocar desde ‘leves cuadros’ de estrés y ansiedad hasta un -supuesto- trastorno (aún no reconocido en manuales médicos) conocido como “Síndrome de Fatiga por Exceso de Información” que se caracteriza por manifestaciones que incluyen problemas de atención y concentración, dificultad para el análisis y la toma de decisiones, búsqueda constante de más información. Esto es perfectamente visible en las generaciones más jóvenes, sobre todo en los sectores que la segmentación mercadotécnica ha denominado como “centennials” y que, según estudios de tal o cual ‘prestigiosa’ universidad ‘primermundista’, estadísticamente tienen un grado de atención que no supera los cinco segundos, y no es otra cosa que el producto de haberse criado en la era de la (sobre)información.Por lo tanto, los invito a hacer un ejercicio: ingresen a los portales de los medios más importantes y busquen en sus archivos las noticias referidas a la licitación de tres cuencas marítimas para la exploración petrolera, o qué son las “Tierras Raras” y para qué sirven, sobre los potenciales riesgos para la salud que conlleva todo lo referente a la tecnología 5G (incluyendo a las ‘agencias de inteligencia’), los “ciber-ataques” contra las grillas del servicio eléctrico tanto brasilero como norteamericano, la resolución de la ONU que obliga a Inglaterra a descolonizar el Archipiélago de Chagos, o las declaraciones del Ministro Oscar Aguad sobre las causas del hundimiento del ARA San Juan. Verán que, efectivamente, están ahí; dispersas y perdidas entre intrascendentes artículos y columnas de opinión abordando los aspectos más superficiales de nuestra sociedad junto al ‘minuto a minuto’ de los teatrales e inventados procesos judiciales contra la anterior gestión estatal y los grotescos ‘spin off’ sobre las elecciones presidenciales del próximo octubre. Si buscamos en Youtube, tan sólo encontraremos un puñado de videos extraídos de algún que otro programa de C5N o Crónica TV, donde -encima- los entrevistados tratan estas problemáticas con una desconcertante imprecisión en cuanto a los datos que brindan.Un querido amigo que ostenta un importante puesto dentro de la estructura jerárquica de cierto ‘multimedio’ me dijo, sobre este tema, que “la gente” ya sufre demasiado estrés por los avatares de su vida cotidiana, por lo que al prender la televisión tras regresar del trabajo, no buscan informarse debidamente sino más bien distraerse y, en tanto que “el cliente siempre tiene la razón”, -según sus palabras textuales- “la obligación de los medios de comunicación es otorgarles ese ansiado momento de distensión”. Eso está bien para quienes acuden a las telenovelas, las series ‘de moda’ o los programas de chimentos, le dije; y luego le pregunté qué hay con aquellos que sintonizan canales de noticias, a lo cual su respuesta fue contundente: “Es exactamente lo mismo. Quienes ven ‘noticieros’ también buscan entretenerse con un ‘circo’, pero sin la culpa que pudiera generales la idea de evadirse de la realidad; entonces, para ellos, hacemos de la realidad un circo, y todos contentos”.

En un principio, había pensado esta nota editorial en clave de reportaje breve, como dejando la puerta abierta para una -posible- futura investigación; pero, al indagar sobre estos asuntos y tomar conciencia de las dimensiones que hacen a la profundidad de los mismos entendí que, de hacerlo de este modo, la nota editorial completa ocuparía varios números de la revista y su confección consumiría un sin número de semanas, algo totalmente inviable teniendo en cuenta que número por medio estoy publicando a título de nota editorial un ensayo sobre la importancia del ‘soporte mediático’, amén de adeudarles a Ustedes -los lectores- la segunda parte del reportaje sobre el voto electrónico. Además, y ya que estamos, aprovecho para pedirles las debidas disculpas por el retraso en la salida de nuestro número anterior (programado para el día 8 de mayo y publicando el día 3 de junio) y de éste mismo, que esperamos tener listo y publicado entre el 20 y el 25 del corriente mes. Podría darles cientos de excusas, como la necesidad de chequear rigurosamente una de las notas como consecuencia de toparnos con un dato inesperado que puso en duda la veracidad de la información que estábamos por entregarles, inconvenientes técnicos que nos obligaron a rehacer una entrevista, y problemas “de convivencia” con nuevos inquilinos del edificio donde tenemos nuestra redacción; aún así, ninguna es completamente válida, lo cierto es que les fallamos, y más cierto es que no podemos -tampoco- prometerles que no les volveremos a fallar: esta revista no es una “antología” o “recopilatorio” de artículos de opinión y análisis cómodamente escritos desde una pulcra oficina con aire acondicionado; aunque el resultado pudiera gustarles más o gustarles menos, el equipo de periodistas que conforman esta revista realiza INVESTIGACIONES y REPORTAJES de carácter extremadamente serio y profesional; en fin, material periodístico de elaboración propia.Sin más, aquí les traigo una pequeña lista de asuntos de importancia vital que los medios masivos -y no tanto- se niegan a discutir en profundidad. No adjuntaré referencias, es tarea para el hogar que -en caso de que les interese, claro está- dediquen una pequeña cuota de su tiempo a buscar información acerca de estas cuestiones en los medios que consideren más serios, fiables y veraces. Por lo pronto les adelanto que, de algunos de estos puntos, realizaremos próximas investigaciones.

La joya más valiosa de ‘La Corona’.

Muy a pesar de los tenaces esfuerzos de ciertos sectores por ‘desmalvinizar’ a la sociedad argentina, las Islas Malvinas siempre serán un asunto central de nuestra vida nacional; ese punto del mapa en donde confluyen los más intensos intereses, coloniales y patrios, desde 1806 por lo menos. Es irónico que ‘el destino’ premie con impresionantes hallazgos históricos que validan de manera irrefutable los argumentos que hacen a la posición Argentina en el conflicto por la soberanía del archipiélago, justo al gobierno que más indiferente se ha mostrado ante dicha disputa territorial y que más concesiones ha hecho a favor de los espurios intereses británicos. Tozudo, ese ‘destino’, se volvió a burlar de nosotros al momento en que la ONU resolvió exigirle al Reino Unido el cese de su administración colonial sobre el Archipiélago de Chagos. Si algo pudiera ser menos gracioso y más funesto que el hecho en sí, es la coincidencia de las fechas: la resolución fue aprobada algunos días después de que el gobierno anunciara la licitación de una enorme cantidad de zonas que conforman tres cuencas marítimas para la exploración petrolífera. ¿Y esto qué tiene que ver? Bueno, veámoslo de esta forma: para empezar, un importante número de áreas licitadas no califican como aptas para la actividad privada -o, por lo menos, así se muestra en el pliego y el anexo del decreto-; de las que sí califican, la mayor parte se ubica en una cuenca en específico, que no es otra que la Cuenca Malvinas Oeste, donde se concentra ‘el grueso’ de las empresas de capitales británicos que ganaron las licitaciones.

Pero ojo, que hay más. No pienso reproducir las declaraciones del Ministro Aguad, para evitarles el asco y la irritación, pero les voy a decir una cosa: se dice y se especula -aunque puede que me equivoque, ya que no lo he chequeado- fue en territorios de la Cuenca Malvinas Oeste donde fue hundido el submarino ARA San Juan, y que la insistencia de buscarlo en las adyacencias aún a sabiendas de su posición real, corresponde al ejercicio de clandestinas prospecciones a fin de ratificar algo que -al parecer- ya se conocía: que bajo las Malvinas descansa una inmensa reserva petrolífera.

¿Qué tan raras son las “Tierras Raras”?

En medio de la “guerra comercial” entre EE.UU y China a raíz de las sanciones a la empresa Huawei, tecnología 5G y el trasfondo de espionaje que rodea todo el asunto; y tras la licencia temporal otorgada a la empresa unos días después de las sanciones por medio de una Orden Ejecutiva; el Presidente de China -Xi Jinping- visitó la aldea de Tantou, en el distrito de Yudu de la Ciudad de Ganzhou, el día lunes 20 de mayo y en el marco de una ‘gira’ de inspección a la Provincia de Jiangxi. Este gesto fue el que motivo la suspensión temporal de las sanciones a la empresa Huawei y puso a temblar no sólo a EE.UU si no a gran parte del mundo, menos a nosotros, que no sabemos ni por dónde nos viene el aire. Resulta que, en ese remoto ‘terruño oriental’, se encuentra la mayor explotación de un elemento vital para la industria norteamericana conocido por el nombre de “Tierras Raras”. El mensaje fue muy claro: “Si no se dejan de joder con Huawei, les cerramos la canilla de las Tierras Raras y vayan a cantarle a Gardel”.Leo, entonces, que ‘esa cosa’ denominada “Tierras Raras” es el conjunto de 17 elementos químicos ‘algo raros’ -aunque no tan escasos- que son utilizados para la fabricación de un sin número de componentes electrónicos y otros, como ‘la piedra’ de los encendedores o las baterías de los teléfonos celulares y los ‘discos duros’ de las computadoras. China es el “Pablo Escobar” de este negocio: controlan el 80% del mercado “gringo” y el 96% del mercado mundial. El proceso de extracción de estas “Tierras Raras” es una completa y depravada vejación medioambiental que deja a la tierra secuelas irreparables y, como al ‘Cártel de Mao’ le importan ‘tres carajos’ esas ‘boludeces’ del medio ambiente, la salud de la población y los derechos de los trabajadores; lograron hacerse con el monopolio del suministro de estos elementos. ¿Qué pasaría si China decide dejar de exportar “Tierras Raras” a los Estados Unidos? La economía norteamericana se vería al borde del colapso y podría arrastrar con ella a otras importantes ‘potencias’. Pero, además, se abriría el mercado para otros ‘actores’ ya que las “Tierras Raras” no son en realidad tan raras; son, más bien, como una suerte de diamantes nadando y flotando en un profundo lago de tibia, hedionda y espesa diarrea ajena. Valen mucho pero, de poder echar mano a cualquier otro recurso, no lo dudaríamos; solo un morboso degenerado bucearía en un lago de mierda para hacerse rico, y lamento recordarles que algunos países -como el nuestro- se encuentran bien surtidos tanto de yacimientos de “Tierras Raras” como degenerados morbosos y mezquinos dispuestos a bañarnos en mierda para tener más y más ‘platita’.

El futuro llegó hace rato.

Acorde a el ensayo “El dilema del soporte” que, número por medio, venimos publicando como nota editorial; acorde también al apagón de proporciones bíblicas ocurrido el último domingo en todo el territorio de la República Argentina, el sur de Brasil y de Bolivia, gran parte del Uruguay y el Paraguay, y algunas regiones de Chile; me viene en gana mencionar, a modo de cierre, muy brevemente algunos aspectos que hacen a lo que se conoce como “guerra cibernética” o “ciberguerra”. Sin ánimos de incurrir en la irresponsabilidad de hacer conjeturas apresuradas, debo decir que cabe la posibilidad de que lo ocurrido corresponda al primer “atentado ciberterrorista” de gran magnitud. También podría ser que no; traten de no tomar esto como una afirmación, no obstante existen indicios que pudieran conducirnos rumbo a esa conclusión. Para empezar, un experto informático que se desempeña en las “altas esferas” del Estado, me asegura que no tenemos políticas de seguridad informática mínimamente decentes, y nos encontramos literalmente desprotegidos y vulnerables a cualquier tipo de violencia informática. Importantes ingenieros me aseguran, a través de una fuente, que las excusas dadas por las entidades públicas y privadas involucradas carecen por completo de lógica y coherencia. A esto, debemos sumarle el prontuario de los delincuentes económicos que hoy manejan el ENRE y las empresas TRANSENER, EDESUR y EDENOR. Quizás, y sólo quizás, nos encontremos frente a la conjunción de diversos intereses, a saberse: la privatización de infraestructura de servicios públicos, corruptelas varias, pruebas armamentísticas, experimentos sociales, etc, etc, etc. Tampoco voy a explayarme mucho más al respecto, porque estoy desarrollando una investigación que, en breve, publicaré por capítulos en esta revista; sin embargo, les tiro unas pistas: Brasil viene siendo víctima de ataques informáticos contra la grilla de su servicio eléctrico desde hace varios meses, Estados Unidos sufrió hace unos días un poderoso ataque a su grilla perpetrado por una organización de ‘hackers’ llamada “Xenotime”, muy vinculada a Wagner Group y al Kremlin, el gobierno de Venezuela acusa a EE.UU de causar el masivo apagón de principio de marzo por medio de un ataque cibernético.

Conclusión.

En fin, como escribí al principio, en Argentina y en el mundo pasaron y pasan cosas de las que poco se habla pero que mucho impacto tienen -o podrían tener- en nuestras vidas. Muchos ya lo están dando ganar de las presidenciales de octubre a Alberto Fernández, quien recientemente se jactó de ser un “peronista liberal y progresista”; liberal y progresista es también el gobierno de Macri (aunque algunos imbéciles y discapacitados intelectuales afirmen con furia que el ‘macrismo’ es “fascista” o “de derecha”) que, además, se auto-define como “antiperonista” al tiempo que designa al “peronista” Miguel Ángel Pichetto como candidato a Vicepresidente. Y, por tanto, yo me pregunto algunas cosas. ¿Cómo lidiará el próximo Presidente con los intereses británicos de el Atlántico Sur, y con qué intensidad y qué políticas abordará el reclamo soberano sobre las Islas Malvinas? ¿Sería, el próximo Presidente de la Nación, capaz de sumergirnos en diarrea para sacar esos “diamantes” que son las “Tierras Raras” en aras de vendérselas a los “americanos”? En tanto Comandante en Jefe de nuestras FF.AA ¿Tendrá, el próximo Presidente argentino, las ‘pelotas’ para crear una “ciberarmada” e impulsar el desarrollo autóctono de las tecnologías necesarias para una implementar políticas de seguridad informática mínimamente serias y efectivas? Sólo Dios lo sabe.
Perdón por cagarles el día.

Por: Nicolás Escribá
Periodista profesional MN: 14.779

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