Introducción a la Historia como Ciencia y al Estudio del Mundo Andino

La Historia como disciplina tal como la conocemos, y tal como su propia etimología lo indica, tiene su origen en la Antigua Grecia, de hecho, en Griego Antiguo significa indagar o investigar. Si tuviésemos que dar una definición certera, diríamos que la Historia es la disciplina que estudia y expone mediante principios y métodos, los hechos y acontecimientos del tiempo pasado que constituyen el desarrollo de la Humanidad desde su origen hasta el tiempo presente. En base a esta definición, podremos hablar claramente de dos puntos de vista históricos contrapuestos; nos referimos aquí a la Historia Científica y la Historia Tradicional, principalmente dedicada a generar pertenencia identitaria.

La Historia Científica forma parte de las Ciencias Sociales, esta es estudiada e investigada por medio del método científico. En este nivel, la Historia es analizada tomando en cuenta tres aspectos fundamentales: espacio, tiempo, y sociedad. Dentro de la Civilización Occidental, nos encontramos con que los primeros historiadores propiamente hablando, fueron Heródoto y Tucídides. Con respecto al objetivo de la Historia, este consiste en conocer el pasado, y de esta manera poder comprender el presente y proyectar el futuro. Con respecto al método histórico, podemos decir que cuenta con cinco instancias:

  1. Recopilación de información sobre un tema u objeto de estudio.
  2. Análisis, clasificación, e hipótesis explicativas de las fuentes históricas.
  3. Hermenéutica de las fuentes históricas.
  4. Identificación de las causas y consecuencias de los hechos históricos.
  5. Explicación de los hechos estudiados.

Dentro del oficio del historiador, debe diferenciarse claramente el historiador propiamente hablando, es decir, aquel que se atiene al método histórico y la correspondiente hermenéutica, del relator o el cronista. Tanto el relator como el cronista, tienen un oficio mucho más cercano a la literatura, o se limita a transcribir aquello que le cuentan; su principal preocupación no es la de verificar la veracidad o falsedad de la información que llega a su poder. Para hablar de veracidad histórica, debemos remontarnos al propio origen de la disciplina histórica, y es aquí cuando entra el concepto de Historiografía. Esta disciplina se encarga de estudiar e investigar los métodos, fuentes, y técnicas de recopilación y descripción de los hechos históricos. Puede decirse que existe Historiografía desde el propio inicio de la Historia como disciplina, dado que uno puede evidenciar las diferencias existentes entre Heródoto y Tucídides. Heródoto en sus Nueve Libros de Historia, deja más a la vista un trabajo similar al de un cronista que transcribía aquello que le decían, sin necesariamente indagar en las fuentes o realizar hermenéutica de las mismas; mientras que Tucídides procura realizar un trabajo lo más exacto y documento posible dentro de su alcance, detallado en sus fuentes, e interpretando aquellas fuentes que llegaban a su poder (1).

La Historia y la Historiografía

Dentro del universo propio de la disciplina histórica, han existido y coexistido diversas corrientes historiográficas, entre las cuales podemos destacar las siguientes: Positivismo, Materialismo Histórico, Estructuralismo, Historicismo, Escuela de Annales, y Cuantitavitismo.

El principal exponente del Positivismo a nivel histórico ha sido el alemán Leopold von Ranke. Sus dos obras capitales han sido ‘’Historia de los Pueblos Latinos y Germánicos’’ (1824), e ‘’Historia de los Papas’’ (1836): en cuanto a su fundamentación, se basa en la recopilación de datos sobre los personajes, las relaciones políticas e internacionales, la narración de los hechos tal cual habían sido acorde a sus propias palabras, y los documentos y fuentes elaborados por testigos de la época.

El Materialismo Histórico tuvo como sus dos principales exponentes a Karl Marx y Friedrich Engels. Estos dos autores tienen dos obras de particular importancia histórica tales como ‘’Manuscritos Económicos y Filosóficos’’ (1844), y ‘’El Capital’’ (1894); para Marx y Engels la Historia es un producto de procesos sociales y económicos en los que se destaca la contradicción de clases, por lo tanto, el principal factor de la Historia radicará en las relaciones sociales y económicas que dan como origen a la estructura e infraestructura de las sociedades humanas.

El Estructuralismo tiene una visión cercana al Materialismo Histórico, y su principal exponente ha sido Claude Lévi-Strauss. La obra capital del autor francés ha sido ‘’Antropología Estructuralista’’ (1958); Lévi-Strauss además de los fundamentos del Materialismo Histórico, incorpora elementos de carácter lingüístico, de la Historia Cultura, y esquemas psicológicos aportando una mayor riqueza interdisciplinaria a la Historia, también trasciende el etnocentrismo de su antecedente historiográfico.

El Historicismo tiene un origen más variado, esto se debe a que incorpora posicionamientos filosóficos del Idealismo Alemán y el Pensamiento Platónico tales como la Racionalidad Dialéctica, y del Marxismo tal como es el Materialismo como base de las sociedades. Acorde a esta corriente historiográfica, la Historia no es sólo una suma de personajes y hechos de carácter político y militar puntuales, sino, un conjunto de hechos científicos, técnicos, artísticos, políticos, y religiosos que desembocan en los procesos civilizatorios. El principal exponente de estas ideas es Benedetto Croce quien establece sus principales ideas en la obra ‘’La Historia como Pensamiento y Acción’’ (1938), posteriormente, a lo largo de sus obras reiterará en tales ideas, y las prolongará también hacia campos tales como la Filosofía, la Antropología, y la Política.

La Escuela de Annales realiza una verdadera revolución en el campo de la Historiografía y la Investigación Histórica. Acorde a la visión de los Annales, se incorpora el concepto de Historia Total, y considera que el presente es la clave para conocer el pasado; de esta manera se hace hincapié en el la relación Hombre-Espacio-Tiempo. De esta manera, se llega a la conclusión de que la Historia es la suma de procesos sociales y económicos; los cuales dan lugar a los acontecimientos políticos, militares, científicos, técnicos, artísticos, religiosos que marcan a la Historia, de allí el interés particular en la Historia Social por parte de esta corriente historiográfica. El principal teórico de esta corriente ha sido Marc Bloch con su obra ‘’Introducción a la Historia’’ (1941), y posteriormente han realizado grandes aportes Lucien Febvre, y Jacques Le Goff.

El Cuantitavitismo es la última corriente historiográfica desarrollada, la misma además de incorporar elementos de los Annales, asocia la Historia fuertemente con elementos de la Economía, la Sociología, y la Politología; además de tomar base en la Econometría y la Sociometría, de esta manera incorporan a la Historia la Cliometría. Acorde a esta teoría la Historia puede medirse, y puede proyectarse mediante la utilización de herramientas de carácter matemático y estadístico, lo cual ha sido fundamentado por Robert Fogel en su obra ‘’ Economic Growth, Population Theory and Physiology: The Bearings of Long-Term Processes on the Making of Economic Policy’’ (1994).

En la actualidad las corrientes historiográficas anteriormente mencionadas, están comenzando a transitar por un sendero de crisis de paradigmas. El Positivismo se enfrenta al problema de ignorar procesos sociales y económicos, centrando su visión en el gran personaje; problema que nos impediría comprender procesos tan complejos como por ejemplo la Revolución Mexicana. El Materialismo Histórico se centra en los procesos sociales y económicos, pero ignora las iniciativas políticas como elementos transformadores; de esta manera cae en el Determinismo Histórico, y en el Pensamiento Escolástico. Tanto el Historicismo como los Annales, tienen una visión historiográfica bastante desarrollada, sin embargo muchas metodologías resultan insuficientes a la hora de analizar la Historia en latitudes divergentes a las de Europa y los Estados Unidos. El Estructuralismo y el Cuantitavitismo si bien tienen grandes aciertos, dependen excesivamente de sus disciplinas auxiliares; lo cual lleva a la incomprensión de procesos sociales contemporáneos que están cambiando los paradigmas filosóficos y científicos en las Ciencias Sociales. Ante las crisis paradigmáticas han surgido nuevas corrientes, pudiendo destacar a tres en particular: Microhistoria, Nueva Historia Cultural, y Ciencia Histórica Socio-Cultural. No obstante, las tres se enfrentan a complejas problemáticas; la Microhistoria se enfrenta al problema de ignorar los grandes procesos que conforman al comportamiento humano en pequeñas escalas; la Nueva Historia Cultural procura realizar una simbiosis entre lo cultural y lo social realizando hincapié en los símbolos, los cuales en teoría movilizan a las sociedades para su funcionamiento, sin embargo, esta se encuentra impregnada de idealismo y por lo tanto resta importancia a los factores económicos y técnicos que también marcan el devenir histórico; finalmente, la Ciencia Histórica Socio-Cultural se centra en procesos que eliminan la distinción entre Sociedad e Historia, de esta forma permite un mayor estudio de los fenómenos sociales e históricos pasados y contemporáneos, sin embargo, esta corriente todavía no se encuentra lo suficientemente desarrollada (2).

Fuentes Históricas y Ciencias Auxiliares

La Historia como toda Ciencia, tiene un enfoque de carácter interdisciplinario y metodológico. Una de las partes esenciales y fundamentales de la Historia, es sin lugar a dudas las fuentes, estas a su vez se dividen en dos grandes grupos: Fuentes Primarias y Fuentes Secundarias. Las fuentes históricas pueden clasificarse en cuatro tipos:

  1. Fuentes Escritas: Cartas, periódicos, expedientes, memorias, libros, revistas, crónicas. Estas fuentes pueden ser de carácter primario cuando son documentos de época y escritos por protagonistas y testigos de los acontecimientos, como también pueden clasificarse como secundarias cuando son estudios especializados sobre el hecho histórico por parte de académicos.
  2. Fuentes Arqueológicas: Estas fuentes consisten en los restos materiales producto de la actividad humana, sean estos edificios, artefactos, escritos de diversos tipos, e incluso restos óseos humanos. En este caso, una fuente arqueológica será considerada por definición como una fuente primaria.
  3. Fuentes Orales: Estas fuentes consisten en la recopilación de relatos de diversos tipos, los cuales a falta de suficiente documentación escrita, nos arrojan pistas de gran importancia sobre acontecimientos históricos.
  4. Fuentes Audiovisuales: Estas fuentes consisten en audios, vídeos, fotografías, e imágenes sobre acontecimientos históricos; de la misma manera que pueden considerarse fuentes las conferencias de especialistas que realizaron trabajos en el campo del acontecimiento histórico.

Por otra parte, debe agregarse que la tecnología actual nos abre un camino particularmente importante en el campo de la Investigación Histórica. Esto se debe a que hoy en día existe fácil acceso a los archivos digitales tales como bibliotecas especializadas, hemerotecas, museos, manuscritos, relevamientos cartográficos, exposición de iconografías, entrevistas, y archivos audiovisuales. De esta manera, las fuentes históricas comienzan a volverse mucho más accesibles, y tanto las fuentes primarias como las fuentes secundarias, se adquieren con mayor facilidad, de esta manera se facilita el oficio del historiador (3).

En cuanto a las Ciencias Auxiliares y las Disciplinas Auxiliares de la Historia, estas son varias, e incluso incurriendo en problemas de la Historiografía Moderna tales como el concepto de Gran Historia, estas podrían ampliarse a la Astronomía, la Física, la Química, la Biología, la Geología, y claro está, en muchos aspectos las Matemáticas y la Estadística. Sin embargo, las Ciencias Auxiliares y Disciplinas Auxiliares principales, radican tradicionalmente en varios campos relacionados a los Estudios Humanísticos. 

Dentro del campo de las Ciencias Auxiliares, en primer lugar nos encontramos con la Arqueología, la cual es una Ciencia que se encarga del estudio de los restos materiales dejados por el Ser Humano. En segundo lugar nos encontramos con la Antropología, la cual es una Ciencia que se encarga del estudio del Ser Humano en sus dimensiones físicas y culturales; a partir de aquí podemos hablar de Antropología Física y de Antropología Cultural. Finalmente, nos encontramos con la Paleontología, la cual es una Ciencia que estudia los restos fósiles de animales y plantas extintas, o del pasado; ello nos permite comprender muchos aspectos alimentarios, vivenciales, y de entorno físico del pasado del Ser Humano.

Dentro del campo de las Disciplinas Auxiliares, en primer lugar nos encontramos con la Numimástica, que se encarga de estudiar las monedas antiguas. En segundo lugar nos encontramos con la Paleografía, la cual se encarga del estudio de formas de escrituras antiguas y/o arcaicas. En tercer lugar nos encontramos con la Iconografía y la Epigrafía que son disciplinas que se encargan del estudio de las imágenes, y de las inscripciones en elementos sólidos como piedras y rocas. En cuarto lugar nos encontramos con la Heráldica, la cual estudia los escudos de ciudades, linajes, y simbologías que pertenecen al imaginario colectivo y la idendidad de un grupo humano. En quinto lugar nos encontramos con la Genealogía, la cual estudia los antepasados de una familia o un grupo humano. En sexto lugar nos encontramos con la Toponimia, la cual estudia el origen y significado de los nombres propios de lugares. En séptimo lugar nos encontramos con la Sigilografía, la cual estudia los sellos empleados en cartas y documentos oficiales. Por último, nos encontramos con la Antroponimia, la cual estudia el origen y significado de los nombres propios de personas (4).

Civilización y Sociedad

Hablar de Historia Universal, y en particular del Estudio del Mundo Andino; implica necesariamente tratar el tema de las Civilizaciones. Varios filósofos e historiadores han tratado ampliamente los conceptos de Sociedad y Civilización, y a nuestro modo de ver, quizás es Toynbee quien da un mayor desarrollo al concepto de Civilización.

Con respecto a las Sociedades, podemos decir que las mismas no pasan de ser una asociación de individuos con el fin de la supervivencia o la obtención de un objetivo común, así como su número suele ser reducido. Debe destacarse que acorde a las ideas toynbeenianas, las sociedades observan cambios lentos y paulatinos, salvo en casos extremos donde el entorno geográfico obliga a cambiar repentinamente las pautas. De la misma manera, tanto la visión del tiempo como su correspondiente proyección, suelen estar dirigidas hacia el pasado. Finalmente nos encontramos con que la complejidad de sus instituciones no se encuentra tan desarrollada, teniendo mayormente relaciones de poder y organización de carácter horizontal (5).

En cambio, las Civilizaciones ya no son asociaciones de individuos, sino que implican formas políticas, sociales, culturales, artísticas, religiosas, ideológicas, científicas, y técnicas que involucran a grandes grupos humanos que no necesariamente comparten el mismo origen. Los cambios en las mismas, son rápidos y varían más que con el entorno, con el desarrollo tecnológico de las formas políticas y económicas. La visión del tiempo como su correspondiente proyección, se encuentran claramente dirigidas hacia el futuro; toda Civilización necesariamente debe proyectar a futuro para su propia supervivencia. Finalmente, la complejidad de sus instituciones se encuentran plenamente desarrolladas, las tareas y obligaciones tienden a dividirse a nivel social, como así también la organización política y las relaciones de poder tienden hacia la verticalidad (6).

Acorde a la visión de Arnold Toynbee, a lo largo de la Historia han aparecido 26 Civilizaciones, de las cuales 9 civilizaciones pueden considerarse parcialmente extinguidas o abortadas. Acorde a esta visión, las Civilizaciones se originan en base a la Incitación. La Incitación implica un desafío a una Sociedad proveniente de su propio entorno físico; estos desafíos se presentan en la forma de cambio climático, debe recordarse que hacia principios del Holoceno, comenzó la transición de la glaciación hacia la desglaciación, esto conllevó procesos de desertificación y deforestación, y como consecuencia, cambios en los regímenes de lluvias; de esta manera, en las Sociedades Humanas, comienza a desarrollarse el Neolítico, el cual es un período de transición desde el Paleolítico a las Civilizaciones, este proceso implica una progresiva sedentarización y organización social de mayor complejidad. Frente a la Incitación, hay Sociedades que responden mediante las Iniciativas Creadoras, en este caso podemos encontrarnos con el origen de la Civilización; otras sociedades que no alcanzan el rango de Civilización, han respondido por medio de la emigración, y han continuado con su modo de vida tradicional. En este escenario, la filosofía histórica toynbeeniana presenta dos dilemas; según Toynbee, puede explicarse el origen de la Civilización por medio de la libertad y la necesidad. Descartado totalmente el argumento de la supuesta superioridad racial, comienza a ser el de la libertad y la necesidad los paradigmas explicativos; acorde al autor británico predomina la libertad, dado que ante las mismas incitaciones han existido sociedades que no han dado el paso hacia la Civilización. La Incitación siempre suele asociarse con el aspecto fundacional de la Civilización, las Grandes Turbulencias con el período organizativo, y los Estados Universales con el período de mayor apogeo. Según el esquema civilizatorio aquí tratado, las 26 Civilizaciones pueden dividirse en 7 linajes, los cuales tratan tanto a Civilizaciones Primordiales como a Civilizaciones Tributarias (7).

En el primer linaje nos encontramos con la Civilización Shang, que se corresponde con la Civilización Primordial de China, a la que le sucede la Civilización Sinítica como tributaria, y tanto el Cuerpo Principal de la Civilización del Extremo Oriente (China, Corea, e Indochina), como al Vástago Japonés de la Civilización del Extremo Oriente (Japón); son a su vez tributarias de la Civilización Sinítica.

En el segundo linaje nos encontramos con la Civilización Minoica, que se corresponde con la Civilización Primordial del Mediterráneo; la cual a su vez dará origen a dos Civilizaciones Tributarias tales como la Civilización Siríaca y la Civilización Helénica. La Civilización Siríaca dará origen dos Civilizaciones Tributarias tales como la Civilización Irania y la Civilización Arábiga, las cuales confluirán en la actual Civilización Islámica. La Civilización Helénica dejará tres Civilizaciones Tributarias, la Civilización Occidental, la Civilización Ortodoxa Griega, y la Civilización Ortodoxa Rusa, las cuales cuentan con plena vigencia en la actualidad.

En el tercer linaje nos encontramos con la Civilización Egipcia, la cual si bien ha realizado grandes aportes al conjunto civilizatorio de la Humanidad; en la actualidad no cuenta con ninguna Civilización Tributaria.

En el cuarto linaje nos encontramos con la Civilización Sumeria, la cual ha dado origen a dos Civilizaciones Tributarias tales como la Civilización Hitita y la Civilización Babilónica. Si bien las tres civilizaciones han realizado grandes aportes al conjunto civilizatorio de la Humanidad; este linaje carece en la actualidad de Civilizaciones Tributarias.

En el quinto linaje nos encontramos con la Civilización del Indo, la cual ha dado origen a dos Civilizaciones Tributarias tales como la Civilización Índica, y posteriormente, la Civilización Hindú; esta última con plena vigencia en la actualidad.

En el sexto linaje nos encontramos con la Civilización Mesoamericana, la cual ha dado origen a Civilizaciones Tributarias tales como la Civilización Maya y la Civilización Mexicana. Con respecto a este lineje, los seguidores contemporáneos del diagrama toynbeeniano se dividen entre aquellos que consideran que ambas Civilizaciones se encuentran extintas, y entre aquellos que consideran que ambas civilizaciones mediante un proceso de simbiosis con la Civilización Occidental, forman parte una Civilización Indolatinoamericana en proceso de formación.

En el séptimo linaje, nos encontramos con la Civilización Andina. A partir de aquí, es donde centraremos nuestro objeto de estudio.

Periodización de la Historia Universal y de la Historia Andina.

La Historia Universal se encuentra periodizada en una escala que es claramente eurocéntrica. A grandes rasgos, y siguiendo el esquema de Cristóbal Cellerius, la Historia se periodiza en Edad Antigua, Edad Media, y Edad Moderna; más adelante los historiadores occidentales incorporaron la Edad Contemporánea. Acorde a este esquema, se considera que la Historia comienza con la aparición de la escritura; la cual se dio en aproximadamente en el Cuarto Milenio antes de Cristo, a su vez, la Antigüedad finaliza en el año 476 con la Caída del Imperio Romano de Occidente. La Edad Media comprende el período que transcurre entre la Caída del Imperio Romano de Occidente, y la Caída de Constantinopla a mano de los Turcos Otomanos en el año 1453. La Edad Moderna transcurre entre la Caída de Constantinopla, y la Revolución Francesa en el año 1789. Finalmente, la Edad Contemporánea se inicia con la Revolución Francesa y continúa hasta nuestros días.

Esta periodización se enfrenta a problemáticas sociales e históricas que no pueden ser ignoradas. Con respecto a la Historia Europea, puede ser relativamente aplicable, sin embargo no puede explicar la transición entre la Hélade y Roma, o por ejemplo el traspaso del poder desde el Levante Mediterráneo hacia el Mediterráneo Occidental; eventos acaecidos dentro de la Antigüedad Histórica. Tampoco se puede explicar el largo período que conlleva la formación de los Reinos Bárbaros hasta la Alta Edad Media, y luego hasta la Baja Edad Media. Sin embargo, más difícil aún resulta aplicar tal periodicidad a Civilizaciones de una trascendental importancia histórica; ¿cómo aplicaríamos esta periodización en el Mundo Islámico?; ¿En China y Japón?; ¿En la India?; ¿En América Precolombina?; es evidente que a esta altura no pueden aplicarse universalmente las escalas culturales, sociales, y económicas que son propias de la Historia Europea. Si bien antropológicamente podemos hablar de categorías universales, en términos históricos establecer periodizaciones de carácter universal, resulta algo particularmente complicado, que incluso podría resultar imposible dada la multiplicidad de civilizaciones (8).

Por esta misma razón de clara diferencia cultural, social, y económica, es que dentro de la Historia Andina se ha comenzado a trabajar con una periodización distinta. De todos los historiadores que han estudiado al Mundo Andino, dos han destacado en cuanto a una periodización efectiva y correctamente fundamentada. El primero de ellos ha sido el arqueólogo y antropólogo estadounidense John Rowe, el cual fundamenta su periodización en aspectos culturalistas. En el esquema de Rowe, para hablar de Historia Andina, es necesario tomar en cuenta la presencia de la cerámica, esto se debe a la importancia iconográfica a la hora de comunicar acontecimientos históricos; tal como en el Eurasia la escritura implicaba el paso de la Prehistoria a la Historia, en el Mundo Andino la utilización de la cerámica implica el paso de la Prehistoria a la Historia. Ante este escenario, fundamentado en los avances de carácter cultural, Rowe propuso la siguiente periodización:

  1. Precerámico: Existía desarrollo de la Agricultura y la Ingeniería, incluso pueden observarse incipientes Ciudades-Estado como es el caso Caral.
  2. Horizonte Temprano: Es el período que se corresponde con la Cultura Chavín.
  3. Intermedio Temprano: Período caracterizado por la presencia de poderes regionales, y desarrollo de Ciudades-Estado tales como Moche, Vicus, Lima, Nazca, Paracas, Tiahuanaco.
  4. Horizonte Medio: Es el período caracterizado por la hegemonía del Imperio Tiahuanaco-Huari en la Región Andina.
  5. Intermedio Tardío: Período caracterizado por la presencia de poderes regionales, y desarrollo de Ciudades-Estado tales como Chimú, Chachapoyas, Chan Chan, Chancas, Sican, Reinos Aimaras, y el Curacazgo de Cusco.
  6. Horiozonte Tardío: Es el período en el cual el Curacazgo de Cusco se convierte en el Tawantinsuyu, y logra establecer un Estado Andino de carácter universal mediante la absorción de todas las Ciudades-Estado antecesoras (9).

Sin embargo, y sin desmerecer de ninguna manera los indiscutibles aportes de John Rowe para la mejor comprensión histórica del Mundo Andino, han aparecido nuevos historiadores, arqueólogos, y antropólogos que han realizado nuevas investigaciones; de esta forma nos arrojan mayor exactitud y mayor facilidad para la comprensión de la Historia Andina. A partir de la década de 1970, los estudios del antropólogo y arqueólogo peruano Luis Guillermo Lumbreras, comenzarán a adquirir mayor protagonismo e interés dentro de la Comunidad Científica. A diferencia de Rowe, Lumbreras se centrará en el aspecto del desarrollo de las relaciones sociales y económicas de los Pueblos Andinos. Para Lumberas, puede comenzar a hablarse de Historia Andina desde el momento en que pueden observarse la presencia de la división del trabajo, de la jerarquización de tareas y funciones, de las relaciones sociales y económicas tendientes a la verticalidad, y por consecuencia, la presencia del Estado como forma de organización política. De esta forma, Lumbreras, periodizará a la Historia Andina de la siguiente manera:

  1. Período Lítico: Si bien se evidencia presencia de la Agricultura, y desarrollo de la Ingeniería; todavía no puede hablarse de sociedades verticales y estatales.
  2. Período Arcaico: En este período comienza a hacerse evidente una mayor complejidad de las Sociedades Andinas, e incluso estados incipientes como es el caso de Caral.
  3. Período Formativo: En este período se observa el primer estado que tiene largo alcance en el Mundo Andino, tal es el caso de la Cultura Chavín.
  4. Primer Desarrollo Regional: Es el período que corresponde al desarrollo posterior al colapso de la Cultura Chavín, y se corresponde principalmente con la Cultura Moche, la Cultura Vicus, la Cultura Nazca, la Cultura Lima, y la Cultura Tiahuanaco.
  5. Imperio Tiahuanaco-Huari: Es el período que se corresponde con la hegemonía de Tiahuanaco-Huari sobre el Mundo Andino.
  6. Estados Regionales: Es el período que se corresponde con el auge de Ciudades-Estado y poderes regionales surgidos posteriormente al colapso de Tiahuanaco-Huari. Nos referimos aquí al caso de Chimú, Chachapoyas, Chan Chan, Chinchas, Reinos Aimaras, y el Curacazgo del Cusco.
  7. Tawantinsuyu: Etapa final de la Historia Andina Precolombina, con la progresiva conversión del Curacazgo del Cusco en el Tawantinsuyu, y a su vez, la conversión del Tawantinsuyu en un Estado Andino de carácter universal (10).

Si bien, a lo largo de los siguientes escritos sobre la Historia Andina, iremos tomando en cuenta ambas periodizaciones, debido a que no necesariamente resultan contrapuestas; nos enfocaremos principalmente en la periodización establecida por Luis Guillermo Lumbreras. Esto se debe a que si bien no desmerece los aspectos culturales pertinentes a cada estado y período histórico, el hecho de tomar puntos de partida, ruptura, y continuidades en base a hechos políticos, económicos, y sociales; nos permite una mayor comodidad en cuanto al manejo de fechas cronológicas, aunque claro está, sin negar la importancia de los factores culturales, como así también tomando siempre en cuenta a los procesos sociales y económicos pertinentes.

Ya a partir del siguiente capítulo, nos centraremos en el estudio sobre el Poblamiento Americano, el Poblamiento del Perú, y se realizará hincapié en el origen de la Sociedad y el Estado en el Mundo Andino.

Matías Nicolás Benitez

Profesor de Historia, Instituto Superior de Formación Docente N°1, Avellaneda, Buenos Aires, Argentina.Estudiante del Profesorado Técnico en Ciencias Físicas/Ciencias Químicas, Instituto Próspero Alemandri, Avellaneda, Buenos Aires, Argentina.

Bibliografía

  1. Scenna, Miguel Ángel; 1976. Los que escribieron nuestra historia.
  2. Jenkins, Keith; 2009. Repensar la Historia.
  3. Bresciano, Juán Andrés; 2000. La Investigación Histórica y las Nuevas Tecnologías.
  4. Bresciano, Juán Andrés; 2008. Ciencias Auxiliares de la Historia.
  5. Toymbee, Arnold; 1961. El Estudio de la Historia, Tomo I: Introducción.
  6. Idem.
  7. Idem.
  8. Hobsbawm, Eric; 1998. Sobre la Historia.
  9. Joffré, Ramón Gabriel; 2005. Periodificación en Arqueología Peruana: Genealogía y Aporía. Publicado por: Bulletin de L’Institut Francais d’Etudes Andines. https://www.researchgate.net/publication/26431609_Periodificacion_en_arqueologia_peruana_genealogia_y_aporia
  10. Lumbreras, Luis Guillermo; 1969. De los pueblos, las culturas y las artes del antiguo Perú

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