Las personas NO se patentan. Entrevista con Laura Moyano, referente de los motociclistas.

Las personas no se patentan.
Las personas no se patentan.

La consigna de los motociclistas es clara y concisa: “Las personas NO se patentan”. Diez años cumple ya su lucha e irónicamente, luego de haber logrado avances importantes, la misma se ve amenazada por un tzunami mezcla de estupidez institucional e intereses corporativos, que pretende destruir los pocos logros conseguidos. Es por esto que los motoqueros han decido volver a las calles a protestar contra el artículo 48 de la ley de tránsito de la Prov. de Buenos Aires y el decreto 171/17 que exige a los conductores a llevar impreso el número de patente en el casco y el uso de chalecos especiales. 

La convocatoria se fijó para las cinco de la tarde en emblemático Obelisco de Buenos Aires. Yo volvía de hacer una entrevista en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, y casi paso de largo creyendo que no había nadie, hasta que escuché los bocinazos y paré. No había más de cincuenta motos cuando llegué, aunque en el transcurso de la hora que permanecí sacando fotos para esta nota pude notar que el número crecía. Aún así, no fue la convocatoria masiva que yo esperaba: la ausencia de los sindicatos de mensajeros y moto-taxis era notoria. Entre los asistentes prevalecían los motoqueros estilo “Hell Angels” con sus motos «choperas», sus chalecos y barbas.
Me presenté ante ellos y ellos me presentaron a Laura Moyano, una de las principales referentes de los motociclistas de la Provincia de Buenos Aires, a quien tuve el gusto de realizarle la siguiente entrevista, para que todos puedan entender de qué se trata este reclamo:

Revista Insomnio: Ésta no es la primera, ya van varias de estas marchas. ¿Cómo empezó este problema y cuál fue su derrotero?

Laura Moyano: Contra esto venimos luchando desde el año 2008, hace ya 10 años. Recién este año pudimos modificar el artículo 48 de la ley 13.917 (Ley de tránsito de la Prov. de Buenos Aires.) y, después de 3 meses quieren implementarlo de nuevo; cuando en realidad nosotros, después del decreto 171 del año 2017, hicimos un acuerdo nacional con la ministra de seguridad de la Nación (Patricia Bullrich), y ahora el ministro Ritondo (Ministro de seguridad de la Prov. de Buenos Aires) no nos quiere escuchar. Nos han recibido pero está todo ahí, en “veremos”, mientras el proyecto sigue su curso en la Cámara de Diputados de la Provincia.
Estamos bastante consternados porque, en primer lugar, ya quedó demostrado que es una medida obsoleta: en Colombia se derogó en el año 2010, porque las estadísticas demostraron que han muerto más motociclistas trabajadores en situación del robo de sus moto-vehículos. Sin ir más lejos, hace poco tiempo en la puerta de un medio muy importante, mientras le hacían una entrevista a un personaje mediático se pudo ver como unas ladrones en una moto con patentes apócrifas grabadas en el casco y los chalecos le robaban la moto a un trabajador. A eso es a lo que nos exponen, hoy por hoy. Pasa lo mismo en CABA: el chaleco para el acompañante NO sirve. Todo esto deriva del decreto 171/17. No sabemos qué pasó en estos 3 meses, que lo quieren volver atrás con las modificaciones hechas en Provincia e implementarlo de nuevo. Por eso estamos acá luchando para que nos escuchen.

RI: Pareciera un chiste pero, entendiendo que las estadísticas dicen que sólo un 17% de los robos en la Ciudad de Buenos Aires son realizados en motos y el resto transcurren a pie. ¿Cuál podría ser la próxima medida? ¿Obligar a la gente a circular por la calle con una remera que lleve su DNI impreso? ¿O será que existen intereses espurios detrás de estas leyes y decretos?

LM: Claro. La cosa es así: el uso del moto-vehículo, por una cuestión de economía y de versatilidad ante un tráfico tan complicado como el nuestro, se está volviendo masivo. Este año ya se han patentado 70 mil motos nuevas. Yo ya me siento en condiciones de decirlo, en contra nuestra se encuentra el lobby de las empresas de transporte, quienes ven una notable merma en su recaudación. Por eso surgen desde las comisiones y los ministerios de transporte estas medidas en contra del motociclismo, porque nosotros circulamos conforme a derecho con nuestro licencia, nuestra patente, cascos y espejos, seguros y VTV, y cada vez nos agregan más elementos supuestamente necesarios para circular. La cuestión, en realidad, debería pasar por reformar las leyes para castigar severamente a quienes utilizan un motovehículo para delinquir, y no a quienes lo usan para trabajar honestamente; por eso nosotros presentamos dos proyectos: uno que es inherente a la VTV (que ya tiene la tecnología incorporada pero no se utiliza en nuestro país) con lectores de códigos RFID, que pueden ser leídos a 30 metros de distancia sobre vehículos que circulan hasta 300 km/h, con lo que se podrían eliminar las picadas en autopistas, delincuentes que circulan con motos robadas.
Lo que tiene que entender la sociedad es que nosotros odiamos a los “motochorros” tanto o más que ellos, porque en la cadena de víctimas, el primer eslabón lo constituimos nosotros, los motociclistas honestos y trabajadores, en primer lugar porque las motos con las que cometen sus crímenes nos las roban a nosotros. Nadie compra una moto, la patenta, le hace los papeles y le pone el seguro para salir a delinquir.
El problema también es el que el morbo sobre las motos vende, la palabra “motochorro” y todo el amarillismo vertido sobre el tema vende.

* * *

Permanecía en el lugar por una hora y luego me fui. Durante el breve tiempo que estuve presente pude observar cómo los manifestantes, con mucho respeto, cortaban parcialmente la Av. 9 de Julio recibiendo la ignominia de los conductores estresados que deseaban volver a sus casas. Los sindicatos aún no se habían hecho presentes al momento de mi partida. Tampoco puedo reportar incidentes de ningún tipo.

Por: Nicolás Escribá
Periodista profesional MN 14.779

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