Martín Fierro y el «lenguaje inclusivo».

Martín Fierro en "lenguaje inclusivo"
Martín Fierro en "lenguaje inclusivo"

Martín Fierro es una de las grandes obras de la literatura gauchesca nacional representativa del Romanticismo como movimiento literario. Publicado en 1872 junto a una segunda parte en 1879, su autor José Hernández decidió a partir de estos versos narrativos darle voz al gaucho, habitante de la Pampa argentina arrojado a la frontera para confrontar con los indígenas en la época sarmientina. Denuncia las injusticias sociales de aquél entonces y critica la concepción eurocentrista propia de la idea civilizatoria que Sarmiento trajo de su exilio en Europa. Esta cosmovisión necesitaba de una barbarie de la cuál renegar y diferenciarse de manera irreconciliable: la otredad gauchesca representada en la primera parte del MF y en la segunda, la otredad vista en el indio, el negro y el inmigrante (también en la mujer).

Antes de continuar reseñando sobre las implicancias de MF, resumiremos y concluiremos diciendo que estamos ante una de las grandes obras representativas de nuestra cultura y nuestra literatura argentina, atravesadas por un manto de historia y pertenencia propio de nuestra identidad nacional.

¿Y porqué tenemos el gusto de estar hablando de MF tantísimos años después de su publicación? Una obra de la cuál estudiantes del secundario se sirven para nutrir su formación tal y como lo indica en sus corpus de lecturas, el Diseño Curricular para la Educación Secundaria en Prácticas del Lenguaje…

Pues porque dias atrás en la TV Pública y el canal Encuentro en “Seguimos educando”, programa para hacer frente al cese de actividades en el marco de la cuarentena llevada a cabo desde el 16 de marzo por la pandemia del coronavirus, el filósofo Darío Sztajnszrajber transcribió unas estrofas del famoso poema en lenguaje inclusivo:

Les hermanes sean unides,
porque así es la ley primera.
Tengan unión verdadera,
en cualquier tiempo que sea,
porque si entre elles se pelean
les devoran les de afuera”

El justificativo fue trabajar la visibilidad de las disidencias sexuales en el lenguaje y por ello reflexionaron acerca del uso del vocablo “e”. Inmediatamente las redes se manifestaron al respecto dando lugar a las más desopilantes de las apariciones y opiniones que vitorearon y enzalzaron la figura del Martín Fierro.

Aquí tenemos dos cuestiones a señalar y es que cada vez que el lenguaje inclusivo hace su aparición en alguna plataforma mediática, lo que surge en principio y a borbotones son la chicana, los memes, las opiniones de sectores asociados a conservadurismos religiosos y/o liberales. Todos grupos surgidos como respuesta y reacción a la militancia progre que agita las banderas del aborto legal y el feminismo posmoderno -entre otras- y se funden con la del lenguaje “no sexista”. Sintéticamente, un sinfin de discrepancias asociadas a discusiones insólitas e inconducentes.

La otra cuestión es que estamos en condiciones de afirmar que hay algo más indómito que el lenguaje en sí y esto es: su uso. Por lo tanto, aunque continúen insistiendo en un modo por ahora ajeno a las prácticas de los hablantes, quedará en evidencia la imposición sutil a fuerza de propaganda del tan polémico lenguaje inclusivo. Recordemos que el programa “Seguimos educando” fue impulsado por el Ministerio de Educación de la Nación junto a la Tv Pública, en el marco de la cuarentena por la pandemia del COVID-19. Los contenidos educativos son desarrollados por dicho Ministerio para los distintos niveles educativos.

Lo que este artículo intenta es construir una mirada crítica acerca de las parafernalias mediáticas sobre el asunto. Nadie puede negar que la actitud de los hablantes es pura y exclusiva elección de los hablantes. Podriamos describir infinidad de ejemplos de idiolectos, sociolectos, cronolectos, jergas y argots para dar cuenta de ello. Ahora bien si hay hablantes que reconocen legitimidad en el uso del vocablo e como reemplazo de los fonemas a y o, (representantes del género femenino y masculino en español) pues que lo utilizen. Lo que si vamos a poner en tela de juicio es que esto baje como contenido del Ministerio de Educación, sometiendo a un clásico de la literatura nacional, a un análisis que no tiene relación ni se vincula con las estrategias y temáticas que señala para su abordaje, el Diseño Curricular. Algunos dirán que esto ya se hace en algunas facultades universitarias y es cierto pero justamente en este nivel, el estudiante tiene otro grado de autonomía como sujeto de aprendizaje. Podrá decidir acerca de su postura como hablante de la lengua española en relación a los fundamentos políticos del lenguaje inclusivo, cosa que no pueden hacer los estudiantes de los primeros niveles de escolarización.

Nos preguntamos ¿Cuáles habrán sido los objetivos pedagógicos de esta transcripción? ¿Cuál habrá sido su argumentación?

Incluso si quisieramos hilar más fino comparando el contenido y la historización ideológica que se desprende del Martín Fierro con la del lenguaje inclusivo, hallaríamos una marcada contradicción entre lo que proponía José Hernández y el impulso feminista de los 70, que postuló que el lenguaje es “sexista”.

Para cerrar diremos que el lenguaje inclusivo se ha limitado a ser objeto de provocación de la manera sobre todo, en que lo presentan en los medios de comunicación; tal es así que las reacciones en las redes sociales no se hacen esperar y el tema ocupa la grilla de los medios, durante alrededor de 24 horas y luego el asunto va perdiendo tenor. Así hasta un nuevo episodio y la cosa no sale de eso. Se ocupan algunas publicaciones y editoriales pero nada más.

Los hablantes en general no lo adoptan e incluso genera reacciones adversas.

Lo que si trae consigo este modismo, son otras cuestiones y puntos de debate que hay que dar, y que hay que aclarar porque funcionan a modo de caballo de Troya e ingresa en ciertos sectores con ideas foráneas masticadas en otros lugares. Tal es así que sus propios militantes no estarían pudiendo ver cómo se ven afectados sus propios intereses a quienes desatienden por seguir la moda imperante, o la agenda mediática financiada. Los lleva por el camino de la rebeldía inconducente, esa que no puede hacer nada por el bien de su propia comunidad. Pues ya sabemos que la cuestión de la inclusión y la justicia social no corren por cambiar el uso de nuestra lengua, aunque nos lo hayan querido hacer creer…por el contrario es un tema muchos más complejo y que requiere del compromiso de todos nosotros, para construir una comunidad organizada y próspera.

Por: Mariana Moro.

2 Comentarios

  1. En mi humilde opinión el Martin fierro es una obra de arte..epica ..corregir su lenguaje podría ser una violación.como si quisiéramos corregir retocar la pintura de la Mona Lissa..por qué no representa la figura de la mujer actual.

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