Mitos y verdades sobre la tecnología 5G: Entrevista a Javier Ntaca.

Tecnología 5G - Entrevista a Javier Ntaca.
Tecnología 5G - Entrevista a Javier Ntaca.

Describir a Javier Ntaca constituye una tarea sumamente ingrata; es tipo muy particular, hasta podría decir que ‘esotérico’, pero sobre todas las cosas multifacético. En él habitan -entre otros- un músico, un técnico de sonido, un militante sindical y un experto en informática; y, en este caso, nos centraremos en esta última de sus facetas, puesto que es la que reviste interés para el asunto que a continuación trataremos. Podría contarles que compuso música y operó el sonido en algunas producciones cinematográficas, que participó como guitarrista en una curiosa obra teatral o que tuvo a su cargo la automatización de sistemas de algunas importantes emisoras radiales del nuestro y de otros países hispanoamericanos; pero mejor les diré que lleva más de 30 años desarrollando software de manera independiente, que forma parte activa de la Asociación Gremial de Computación, que trabaja con tecnologías Blockchain para proyectos de impacto social y fintechs, y que lidera la comunidad Ethereum Argentina.
En las casi dos horas que duró la entrevista que mantuvimos a finales del año pasado, abordamos una nutrida cantidad de tópicos que van desde la seguridad informática, la “ciber-guerra” y el apagón masivo que sufrimos a mitad del 2019, hasta las cripto-monedas o la “democratización de la internet”; sin embargo, para esta primera entrega, nos enfocaremos en los misterios de la red 5G.

Revista Insomnio: ¿Qué es el 5G?

Javier Ntaca: Más tecnología de telefonía celular, con mayor ancho de banda y menor latencia (delay, retardo) a la hora de llevar un paquete de un lado al otro, no mucho más que eso; es una evolución de una tecnología que ya se viene usando.

RI: ¿Cómo funciona?

JN: Funciona a muchos niveles. Es un enlace de radio entre nodos y, sobre ese enlace de radio, se transmiten datos; a su vez, esos mismos datos, son el transporte de otros datos que son los que utiliza el teléfono celular.
Es una red física de enlace de radio que transporta “containers”, que a la vez intercambian los datos de los usuarios de celular o de los modems 5G.

RI: Se habla mucho de los -supuestos- “peligros” de la tecnología 5G. ¿Existen?

JN: Los cánceres, todos los cánceres, sí. El “chiste” con el 5G es que, como trabaja en un rango de frecuencias mucho más altas, se supone que -justo- el pulso de la frecuencia es de 5.8GHz y su ‘ancho’ coincide con el tamaño de las células mitocondriales y de las cadenas de ADN, y entonces puede provocar “resonancias” en dichas cadenas y así producir cáncer… En su momento se achacaba lo mismo al ‘wifi’…
La verdad es que nadie va a sacar un producto a la venta para que, después, la gente se le empiece a morir de cáncer; no es negocio, y esto hay que pensarlo desde el concepto de negocio. No es coherente imaginarse a los dueños de las empresas frotándose las manos y diciendo “Jo, jo, jo; vamos a eliminar a la humanidad vendiendo modems 5G”, no tiene mucho gollete. Las cosas que, generalmente, se las tiene como dañina; lo son por el sobre-uso o el mal-uso que se hace de ellas, pero nunca por su uso natural, nadie hace negocio con el daño en sí. Por ejemplo: si vos te comés un plato de ravioles cada tanto, no pasa nada, pero si te comés 6 platos de ravioles todos los días es probable que en 2 meses tengas serios problemas de salud, y no por eso vamos a empezar a decir que los ravioles son malos.
Por otra parte, existen muchos otros aparatos dando vueltas que trabajan con frecuencias de 5 o 6GHz y que corresponden a otro tipo de tecnologías que no son las de enlace de datos, estamos todo el tiempo rodeados de varios tipos de frecuencias; hay que dejar de lado esas cuestiones conspiranoicas que, además, se vienen planteando desde siempre. Si vamos a hablar de riesgos, los aparatos verdaderamente peligrosos fueron los viejos teléfonos celulares de banda analógica (los recordados “celulares zapato” o “ladrillo”); esos te “freían la cabeza”, generaban una radiación de tipo microondas que te calentaba los líquidos de la cabeza, te cocinaban el cráneo por radiación, esos sí que eran jodidos.
Volviendo a la cuestión de los riegos del 5G; insisto ¿A cuánta gente le puede llegar a generar cáncer? Y, quizás a alguien se le dispare, pero es algo que está pensado para ser colocado entre cientos de millones de personas; pudiera darse el caso de que alguien llegara a ser reactivo a esa tecnología y este le generase algún tipo de daño pero, en sí, no es que “saben que es dañino y lo ocultan”, eso nunca sucedió. En ese sentido, hasta podríamos hablar de cuestiones como la del glifosato; Monsanto, cuando te vende el bidón de glifosato, te advierte que sobre cuál es el método correcto de aplicación ya que es súper venenoso; después, estamos todos a los gritos por que el glifosato “es asesino” y no, el problema no es el glifosato en sí sino que lo tiren al lado de las escuelas. Monsanto te advierte: “No aplicar a menos de 500m de las personas” o “Al momento de fumigar, la avioneta debe circular despacio para que el glifosato no caiga a la tierra”; y no, los pilotos que fumigan con las avionetas hacen 20 campos por día, pasan ‘a los pedos’ y tiran el doble de glifosato. Pero también existen otros campos donde fumigan a mano o con drones y no cae una gota a la tierra; es una cuestión del uso que le damos a las cosas. No podemos culpar a “Tramontina” porque un hombre sale a matar usando un cuchillo de esa marca.

RI: ¿Cuál es la historia del desarrollo del 5G?

JN: Ya está listo el 6G, y dentro de poco va a estar terminado el 7G. Son avances tecnológicos en los que se va definiendo un estándar y, mientras los desarrolladores se van poniendo de acuerdo, ya tienen este estándar operando y empiezan a definir el próximo realizando experimentos que entre ajustes y reajustes se tardan 5 años para lanzarlo. Por eso, el estándar 6G ya está prácticamente aprobado, pero va a salir al mercado dentro de 8 años, al mismo tiempo que algunos ya están trabajando en el 7G, que será lanzado dentro de 15 o 20 años.

RI: Hablemos de la llamada “guerra comercial” entre EE.UU y China. ¿Que papel juega en ella la tecnología 5G?

JN: Hay dos factores que empujan a que esté en boga el asunto del 5G; el primero tiene que ver con que China y la empresa Huawei dieron una avanzada brutal en lo que respecta a la producción y la puesta en funcionamiento de los productos y servicios que giran alrededor del 5G, y el resto de las empresas del mundo quedaron atrasadas, y esto deriva en un conflicto económico totalmente entendible por el hecho del que el resto de las empresas intenten frenar el avance chino hasta encontrarse en capacidad de producir tecnología de esa índole. El segundo, que igualmente se encuentra ligado al primero, y radica en el hecho de que todo lo referente a infraestructura de redes y telecomunicaciones se basa en productos que, si no son de diseño y fabricación norteamericana, son europeos o bien producidos en China pero por empresas de capitales estadounidenses o europeos. Todos estos aparatos se fabrican bajo los protocolos dictados por el “Acta Patriótica” del año 2001, que exige la presencia de “puertas traseras” en diferentes niveles de la tecnología de enlace de datos para que las agencias de seguridad como la NSA puedan espiar todas las comunicaciones. Y en ese sentido, al estar esta tecnología en control de los chinos, pueden decirle a los Estados Unidos: “¿Quieren espiar? Bueno, paguen el peaje”.
En definitiva, es un problema económico, pero también de control político ya que terminan perdiendo poder y entra a correr riesgo la hegemonía de las agencias de inteligencia “no-chinas” -por así decirlo-. A nadie le conviene que China comience a manejar la infraestructura de comunicación de datos, y Huawei hoy está ‘copando’ todo mientras los Estados Unidos ven peligrar su potencial de espionaje; por eso, el asunto del 5G también forma parte de la “guerra comercial”, porque es estratégico.

RI: ¿Cómo está desembarcando la tecnología 5G en nuestro país?

JN: A través del “compañero” Héctor Magnetto, que cerró un acuerdo con los chinos, así que pronto tendremos el servicio 5G de la empresa Personal; en paralelo, la empresa Telefónica que se está retirando hispanoamérica -y creo que sólo se quedan en Brasil, aunque no recuerdo bien-.

RI: Lo de Telefónica es un movimiento muy extraño…

JN: Sí, es una ‘movida’ muy rara, la verdad que no sé; no me animo a aventurar hipótesis, sobre todo teniendo en cuenta los procesos que se están sucediendo en Sudamérica.

RI: A lo que me refería es que, actualmente, Movistar sigue perteneciendo a Telefónica y recientemente han lanzado al mercado un nuevo servicio de conexión a internet por fibra óptica con velocidades de hasta 300Mbps; o sea, parecieran estar “en retirada” pero, a su vez, están invirtiendo en nuevas obras de cableado. Por otro lado, este nuevo servicio lo venden como si fuera toda una novedad cuando, en realidad, la velocidad de conexión que ofrecen queda muy atrás de la ofrecida en otros países del mundo…

JN: Si, es verdad, esta todo muy “raro”. Con respecto a la velocidad del servicio, lo cierto es que ellos tienen capacidad e infraestructura como para ofrecer un servicio de calidad similar a los servicios que se venden en Europa, pero retrasan puesta en el mercado de este tipo de servicios para ganar más dinero; ellos tienen esa tecnología, pero la implementan gradualmente ya que carecen de competencia y, de esa forma, obtienen mayores ganancias. Por ejemplo, hoy en Madrid se puede contratar un servicio de conexión con fibra óptica de 1GB de velocidad por sólo 20 Euros.

RI: ¿Qué diferencia existe entre la infraestructura necesaria para la implementación de la tecnología 4G y lo que se requiere para la nueva 5G?

JN: El 5G requiere de mucha inversión y, además, tiene sus ‘contras’ raras; no es que montás una antena en una terraza para el 5G, las antenas del 5G tienen sólo 150m de alcance: tenés que negociar con las municipalidades para que te permitan colocar las antenas en los postes de iluminación, o con los consorcios de los edificios para que dejen ponerlas en los balcones. Lo bueno, en comparación con el 4G, es que los ‘noos’ son mucho más pequeños, casi como las antenas de Direct TV; tiene una velocidad 10 veces mayor a las 4G, pero muy poco alcance.

RI: ¿Quién maneja las telecomunicaciones en Argentina?

JN: Por un lado están los mayoristas, asociados a la Cámara Argentina de Internet (Ex CABASE – Cámara Argentina de Bases de Datos y Servicios en Línea), que son 5 o 6 empresas que realizan el ‘tendido’ de conexión para lo que es el ‘backbone’ -la “columna vertebral” de internet, el “anillo” de conexión nacional-; algunas de estas empresas también son parte de los ISP -ya sea Telefónica o Telecom- pero, mayormente, son mayoristas. Estas empresas, en algunos casos, son de capitales nacionales y en otros de capitales extranjeros; entre los inversores de las nacionales, podemos encontrar al Grupo Macri o a Eurnekian.
Luego están las cooperativas, que le compran a los mayoristas el acceso al ‘nodo’ para luego distribuir el servicio en los pueblos.

En ese sentido, el 5G ofrece menos costos en su tecnología de enlace, y existe un fenómeno que se está frenando y que tiene que ver con la “internet municipal”. Hace cosa de 15 o 20 años estuve conectado a una especie de “internet barrial” que habíamos creado entre varios vecinos por medio de antenas de Direct TV, en la que 4 o 5 pagaban el servicio normal de conexión a internet y con esas conexiones se alimentaba una “internet cerrada”. No recuerdo bien, pero creo que se llamaba “Baires Net” o algo por el estilo, y con el tiempo cayó en desuso gracias a que se abarataron los costos de la banda ancha, que por entonces salía carísima.

Lo que está en juego en este momento es la “democratización” del internet, y en este asunto sí que nos podemos poner conspiranoicos, al estilo de: “Las grandes corporaciones y los poderes fácticos están intentando que no suceda”.

Por: Nicolás Escribá.
Periodista profesional MN 14.779

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