Netanyahu y su laberinto.

Benjamín Netanyahu, Premier de Israel.
Columna de Marcelo Ramírez para Revista Insomnio.

El comienzo del 2021 no ha traído buenas noticias para el mundo, una pandemia que en medio de polémicas ha desembocado en una contracción económica considerable y un cambio de gobierno en los EE.UU. que ha producido una escalada de tensiones simultáneas en prácticamente todos los focos de conflictos que hay en el planeta.

Trump con un estilo ordinario y provocador había construido una distensión militar oculta por los medios de prensa, estableciendo una extraña marca para la historia estadounidense de 4 años consecutivos sin intentar nuevas guerras.

Las corrientes progresistas en función de la promoción de intereses minoritarios machacaron constantemente durante esos 4 años para derribar al ex mandatario y entronizar, como en una forma bastante irregular hicieron, a un halcón casi retirado como Joe Biden que no tardó en desnudar que encabezaba un retorno de la política agresiva de EE.UU. colocando al General retirado Lloyd Austin, ex CEO de la empresa Raytheon especializada en sistemas de armas, al frente de la Defensa de su país, un preanuncio de que las cosas iban a cambiar.

Pese a lo esperado por el progresismo regional, EE.UU. comenzó a rever las medidas de retiro de tropas, que suspendió y revirtió, con algunas excepciones como el caso afgano.

Esto lo hace aumentando dramáticamente la presión sobre Rusia, a quien hostiga atacando a  Bielorrusia, enviando la OTAN bombarderos estratégicos Lancer B1 B, azuzando  a Ucrania para que avance sobre el Donbass y Crimea, enviando buques al Mar Negro, re-posicionándose en el Norte sirio y redoblando la campaña mediática contra ese país.

Lo mismo sucede con China que ve un recrudecimiento de la presión militar en el Mar de China, la legalización del Movimiento por la Independencia de Turquestán Oriental que China considera terrorista y que los mismos EE.UU. así lo consideraban. Asimismo, instigando a Japón a endurecerse contra China barajando la posibilidad de entregarles armas nucleares y contra Rusia por el diferendo de las 4 islas Kuriles en poder ruso, desestabilizar chinas fronteras en Myanmar y una lista nutrida de diferentes hostilidades en distintas latitudes.

Pero a contramano de tanta tensión creciente, Biden intenta con tropiezos volver al acuerdo con Obama del 5+1 para aflojar tensiones con Irán, sin embargo, esta situación hipotética con terminales en el propio país persa que está sumergido en un proceso electoral.

Las posibilidades de ese acuerdo aún son inciertas, pero han sido suficientes para causar una honda preocupación en un Israel que advierte a EE.UU. que un acuerdo con un enemigo antiguo como Irán, y que pese a las sanciones es cada día más poderoso, no se presenta como una buena idea.

Esta política se efectúa en medio de un delicado proceso interno israelí que condiciona el propio Netanyahu que necesita consolidarse en el poder para evitar que la Justicia pueda avanzar en su contra. Acorralado, sin margen para políticas tibias, la oportunidad de un enfrentamiento con un enemigo puede ser necesario para aglutinar detrás de su figura a la sociedad judía de su país y posibilitar continuar en el poder.

No es de extrañar entonces que en medio del Ramadán las fuerzas israelíes hayan reprimido a los musulmanes que se encontraban en el interior de la Mezquita Al Aqsa, el tercer sitio sagrado del Islam donde la tradición indica que el profeta Mohammad ascendió a los cielos.

Las protestas desatadas por la represión fueron las esperadas. Netanyahu le hace un guiño a los sectores más duros que buscan la reconstrucción del Tercer Templo con el apoyo de los cristianos sionistas que creen que la construcción del mismo es una señal que acelera la vuelta el Mesías. Un coctel explosivo.

La respuesta dada por Hamas superó lo esperado, sabiendo que Israel está protegido por un sistema de antimisiles de corto alcance conocido como La Cúpula de Hierro que es capaz de neutralizar la cohetería habitual de Hamas en al menos un 90%, optó por una estrategia de saturación de las defensas israelíes buscando dos objetivos principales: por un lado sobrepasar la capacidad de intercepción de entre 60 y 80 misiles Tamir por batería permitiendo que la densidad del ataque posibilite disminuir el porcentaje de eficiencia que las FDI israelíes estimaron en los primeros días en apenas un 40%.

El segundo objetivo es el económico, las distintas versiones de los misiles Qassam pueden llegar a costar apenas unos 500 dólares, y si bien su concepción artesanal que los limita casi a un tubo metálico sin muchas pretensiones, son suficientes para que Israel deba emplear entre uno y dos misiles Tamir por cada cohete derribado, cuyo valor unitario se estima entre 50 y 100 mil dólares. 

Este enorme costo considerando que han sido miles de unidades disparadas, sumados a los daños producidos por los más de mil cohetes que cayeron en Israel burlando las defensas y produjeron daños que ascienden a los 2.000 millones de dólares, daños que han sido tan considerables que llegaron a afectar a una planta química en Nir Oz, en el sur de Israel y a una base aérea, sede de aviones F15 y F16, con un dron presuntamente de origen iraní. 

Israel ha respondido con los habituales ataques devastadores contra Gaza, llegando a derribar el edificio donde AP y Al Jazeera tenías sus oficinas, y demostrando de esa manera su impunidad. 

Israel no puede en estas circunstancias aceptar el alto el fuego solicitado por Hamas porque significaría admitir una vulnerabilidad que podría alentar en el futuro a sus enemigos a unirse para atacarlo.

La situación es entendible, Erdogán está maniobrando para mostrarse como el líder del mundo musulmán ante el odiado enemigo sionista, y en ese camino le ha solicitado a Putin darle a Israel una lección, convocó a Kirguistán a lo mismo y ha iniciado conversaciones con Arabia Saudí, quien a su vez también ha considerado la posibilidad de apoyar con fondos y armas a los palestinos.

Siria por primera vez en años ha lanzado tres misiles sobre el territorio israelí, dos de los cuales llegaron a destino, y el propio Irán advierte que puede desencadenar una tormenta de fuego disparando más de 20,000 misiles en dos horas, lo que haría colapsar las defensas de Israel.

Pero las complicaciones para Israel no se limitan a lo enunciado, sino que siguen sumando hechos como que Fatah se ha incorporado a la lucha apoyando a su adversario Hamas y el poderoso Hezbollah, con una gran experiencia de combate en Siria y con acceso a armas sofisticadas, se prepara para intervenir, lo que seguramente se reforzará si Israel sigue bombardeando el Líbano, como recientemente lo ha hecho.

Por último, y para mostrar la complejidad de la delicada situación de Israel, China ha advertido que ante los insistentes rumores de que EE.UU., pese a proclamar su neutralidad, está enviando desde Alemania equipamiento antimisiles para ayudar a las defensas extenuadas de Tel Aviv, que si se comprueba esta noticia podría intervenir suministrando apoyo militar a los palestinos de Gaza.

Con este estado de la situación la jugada de Netanyahu es muy arriesgada, no puede negociar en una posición de igualdad porque necesita mantener el halo de invencibilidad de Israel, pero a la vez si sigue adelante el mundo árabe se puede unir en su contra y sumar a persas, turcos, rusos y chinos que no verían con desagrado sacarse del medio al patrón de Medio Oriente que EE.UU. ha utilizado para imponer sus políticas y redefinir la región en una forma más favorable para sus intereses.

Por: Marcelo Ramírez.

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