Otra bomba contra el pueblo argentino.

A veces olvidamos mirar en perspectiva cuando en realidad  lo más importante de observar la realidad es hacerlo desde la misma. En la Argentina ha habido hechos significativos que torcieron definitivamente el rumbo de la historia, a veces para bien y la mayor parte de las veces hacia el atraso, la dependencia estructural y la restricción de derechos del pueblo. Así ocurrió en 1955 con el sanguinario bombardeo a la Plaza de Mayo por parte de la aviación militar, por citar uno de los ejemplos más significativos del desprecio de ciertas clases dirigentes hacia el pueblo. Ese desprecio generó más tarde un sistema de detención y desaparición de personas que eliminó de cuajo toda una generación de dirigentes sociales de todos los ámbitos, cuyas consecuencias aún sufrimos más allá de la influencia que pueda haber ejercido una o más potencias extranjeras en el marco de la Guerra Fría.

Si bien la Guerra de Malvinas también puede ser señalado como hecho sangriento  tiene la peculiaridad de ser un tema que une al pueblo con las Fuerzas Armadas, con lo que si bien quisieron utilizarlo para disgregar, terminó por convertirse en un factor unificador al ser resignificado por muchos sectores que entendieron que allí primó la defensa de lo propio, más allá de las motivaciones mezquinas de sus impulsores ocasionales.  En Malvinas el tiro les salió por la culata. Aunque se haya perdido en el campo militar se ganó en identidad. El hundimiento del ARA San Juan realiza el mismo recorrido.Pero hubo dos hechos muy graves que generaron más daño que todos los anteriores porque dejó el campo orégano para la disgregación actual que estamos sufriendo, dado que la crisis política actual de nuestro país es hija directa del daño institucional causado por el atentado contra la Embajada de Israel y más tarde contra la DAIA, que funcionaba dentro del edificio de la AMIA. Luego las contingencias políticas agregaron al cóctel sanguinolento la mala decisión del Memorandum de Entendimiento con Irán y luego la oportuna y dudosa muerte del agente Fiscal Alberto Nisman.

Hay una enorme cantidad de información acerca de todos estos temas por lo que nos remitimos a los muy buenos trabajos del amigo Juan Salinas, de Horacio Lutzky, de Lanata cuando era medianamente serio o el más reciente de Pablo Duggan, alguien que nunca estuvo de este lado pero tuvo la visión crítica suficiente para entender de qué se trataba el asunto. No hay mucho para agregar a la cuestión más que alguna apreciación personal que dejaré para otro momento, dado que se pretende hacer foco sobre lo que se dice al inicio de esta nota: la perspectiva.

Hace veinticinco años el edificio de la AMIA volaba en pedazos, junto con las vidas que albergaba, más ocasionales transeúntes de la zona. Con el edificio volaba en pedazos también la convivencia comunitaria pacífica, dado que fuimos convertidos en potenciales blancos de futuros ataques. Ello provocó, junto con las crisis económicas cíclicas de la Argentina que la comunidad judía de este país se redujera a la mitad. Contrariamente a lo que se pueda pensar la mayoría de esos emigrantes no fueron a Israel, aunque la afluencia haya sido abundante.

Yitzak Rabín y Yasser Arafat fueron los últimos dos líderes que coincidieron realmente en querer lograr la paz para Medio Oriente. Para Rabín era más complicado dado que era quien debía hacer mayores concesiones hacia el otro sector, si bien Arafat solía ser bastante maltratado por aquellos que decían que “el ente sionista debía desaparecer de la faz de la tierra”. Lo cierto es que negociaron y estaban en condiciones de llegar a un acuerdo y ese acuerdo terminaba con un enorme negocio para todos los sectores ultra del tablero. Había demasiados interesados de uno y otro lado en que el intento fracasara.Ambos atentados deben ser leídos dentro de esa lógica pero con un par de agravantes para Rabín, quien ofrecía la devolución de las alturas de Golán. Para quienes no conocen la zona, esos cerros conforman un lugar estratégico fundamental dado que mirando hacia el oriente se divisa la Ciudad de Damasco, capital de Siria y mirando a Occidente se divisa todo el territorio más poblado del Estado de Israel. Y a los israelíes en general la devolución de esa zona les generaba un enorme escozor dado que conquistarla había sido parte de una sangrienta batalla en la que lograron imponerse, no sin un alto costo en vidas y materiales. Así es que un sector importante de la sociedad israelí no quería saber nada con devolverle tierras a los sirios, a quienes no se podía soslayar como partes del acuerdo de paz.

Así las cosas, los atentados en distintos lugares del mundo tenían como único objetivo responsabilizar al Primer Ministro Laborista Israelí de los hechos consumados y de su “destructivo plan de paz”. Para abreviar, como no lograron involucrarlo lo mataron los propios israelíes utilizando un fundamentalista.  Solución de manual para los halcones de ambos bandos que ahora si podían seguir guerreando en paz y haciendo negocios entre servicios de inteligencia con armas, droga y lavado de dinero, que al fin y al cabo para eso existen. Y hasta aquí llegamos con el análisis geopolítico,  porque lo que a nuestro punto de vista interesa especialmente es como a los judíos argentinos nos fueron pegando estas décadas.

Ya dijimos que casi la mitad emigraron. De los que quedamos aquí (unos 220.000) habrá un porcentaje cercano al 30 % que siguió girando alrededor de las instituciones tradicionales judías. El resto quedó un poco a la deriva o sin señalamiento comunitario concreto, pero de a poco va asomando la cabeza en distintos ámbitos.Los judíos argentinos que no somos parte del tándem Embajada de Israel/DAIA y que controlan la Mutual AMIA junto a los clubes más grandes, quedamos distribuidos entre quienes pertenecen a instituciones de izquierda como el ICUF, Sholem Aleijem y espacios como Convergencia o el Llamamiento de los Argentinos de orígen judío, quienes se pronunciaron contra el encubrimiento armado con ex directivos de la DAIA y los actuales operadores políticos del PRO, algunos de ellos con cargos de ministros o secretarios. También tienen un rol muy destacado las asociaciones de las víctimas del atentado a la AMIA, con sus distintos matices políticos.

Desde el punto de vista político quien suscribe ha participado de varios armados aún existentes dentro del campo nacional y popular. El primero de ellos fue paralelo al lanzamiento del Llamamiento (al que adherimos) y se llamó Corriente Judía Kirchnerista, luego transformada en Corriente Judía Nacional y Popular. Surgen como reacción contraria al  “Somos Nisman”, verdadera divisoria de aguas en la comunidad judía en virtud de las conocidas irregularidades, agachadas y delitos cometidos por el fiscal durante los años en que ¿llevó adelante? o se entretuvo con la causa.Hace unos meses fundamos Judíos Peronistas – JUPE ya directamente dentro del Partido Justicialistas y con la idea de conformar definitivamente un nacionalismo judeo argentino. Existe una enorme saturación respecto a la relación del Estado de Israel con la Argentina, de cómo se hicieron los distraídos con los 1700 judíos detenidos desaparecidos (7% del total y nunca fuimos más del 4% de la población. Hoy no somos más que el 0,5 %), de cómo negociaron con la Dictadura de Videla a pesar del apoyo que recibieron de Perón y Eva Perón cuando Israel se fundó, de las violaciones a la soberanía con el affaire Eichmann (al que ya tenían ubicado mucho tiempo antes y hay pruebas claras al respecto), de como participaron de  las distintas maniobras de prensa para ensuciar al kirchnerismo, de cómo entrenaron elementos paramilitares contra los gobiernos populares de Centroamérica. De cómo destrozaron el refinanciamiento de la deuda externa vía Paul Singer,  sus fondos buitres y su influencia sobre la justicia de Estados Unidos, de cómo dotaron a Cambiemos de elementos para reprimirnos.

Pero tampoco nos quedamos con las políticas del kirchnerismo respecto a Israel. Les tienen tanto miedo que caen en el absurdo de haber sido también responsables de tapar la mugre debajo de la alfombra y de tener entre sus filas a quienes también formaron parte de la trama, aunque luego hayan colaborado para remediarlo un poco.¿Nombres? De ninguna manera. No somos un servicio de inteligencia ni pretendemos suplantar a una justicia que en el mejor de los casos ha sido ineficiente. Todas las cartas están sobre la mesa y no hay peor sordo que quien no quiere escuchar ni peor ciego que quien se ha arrancado los ojos. Solamente un consejo: cuando se quiere negociar algo como el Memorandum de entendimiento con Irán, que claramente le solucionaba un problema a Obama, hay que garantizarse el resultado. No se puede salir a decir que se obró con ingenuidad en temas de semejante trascendencia. Hay quienes pueden sentirse muy ofendidos  por la afrenta.

Nuestro afecto a las familias de las víctimas. Sepan que seguiremos luchando por hacer de esta tierra que eligieron nuestros ancestros para vivir un lugar decente. Claramente no lo es.

Por: Darío Minskas – Analista Político / Fundador de Judíos Peronistas.

* Esta columna de opinión forma parte de nuestro reportaje especial sobre los 25 años del atentado a la sede de la AMIA. (https://www.mercadopago.com.ar/checkout/v1/redirect?pref_id=137154233-c9f8b80e-9d2a-4539-be5e-6702652a79fa)

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