¿Qué pasó con el ARA San Juan? Entrevista a Toni López (Parte I).

Submarino ARA San Juan.
Submarino ARA San Juan.

Ya se han cumplido nueve meses desde la desaparición del submarino ARA San Juan, y el saldo es siempre terriblemente negativo. Las búsquedas fueron infructuosas; los familiares de los submarinistas despreciados, ninguneados, insultados y humillados. Ningún colectivo político de peso quiso adjudicarse la causa de la boca para adentro. Periodistas, políticos, funcionarios y hasta empresarios hicieron su negocio con la foto del submarino, ganaron exposición mediática y dinero, pero no supieron aportar nada significativamente relevante que lograra movilizar a la sociedad en el reclamo por su búsqueda y el esclarecimiento de los hechos.
En el medio de todos ellos, camina Toni López, un soldado solitario que arrastra un bagaje de mil batallas. Hombre fuertemente vinculado a la náutica y la causa Malvinas, desde aquel noviembre de 2017 no se ha separado un segundo de todo lo relacionado con la desaparición del submarino, y ha trabajado codo a codo con los familiares de los soldados perdidos exigiendo justicia. Tanto por esto, como por sus enormes conocimientos sobre la mecánica de la navegación, sobre cómo operan los servicios de inteligencia (nacionales y extranjeros), las distintas ‘camarillas’ dentro de la Armada, y los subterfugios pormenores de la historia argentina reciente; López es, quizás, el hombre que mejor conoce el derrotero del ARA San Juan.

¿Qué pasó con el submarino? ¿En qué estado se encuentra la causa? ¿Cuál será el desenlace? Son preguntas que Juan Antonio Franklin López responde, no sin antes hacer un recorrido vertiginoso por la concatenación de hechos históricos que configuran el contexto en que sucedió todo, único método fiable para alcanzar alguna que otra certeza.

Siempre me pasa lo mismo. Empiezo a escribir sobre una cosa, y termino escribiendo sobre otra totalmente distinta. Es una técnica literaria que se estila mucho por su eficacia estética, pero no me estoy refiriendo a eso. Estaba tranquilo sentado en el escritorio, armando un artículo sobre música, tomando mate con mi perro Coco y celebrando la inminencia de la operación de mi dolorida espalda; pero pasaron cosas, entre ellas, Toni López, por mi casa. Ahora, tengo en mis manos un documento periodístico importante que me obliga a trabajar en serio, justo cuando lo que quería era relajarme y descansar.

Estuvimos unas semanas sin hablarnos, no le había caído bien mi crónica “Eclipse de luna”, que trata acerca de nuestra visita al campamento de los familiares de los desaparecidos tripulantes del ARA San Juan en Plaza de Mayo. Odio estar peleado con El Capitán, pero menos me gusta hacer concesiones a la hora de ejercer mi oficio, si algo me caracteriza -y, en realidad, está mal que yo lo diga- es el compromiso ético que forma parte del contrato que establecí con mis lectores. Realmente lo admiro, es un combatiente imprescindible más allá de estar transitando hoy por la flor de su decadencia. Algunos se confunden: no es que haya sido protagonista de episodios memorables en la necesaria gesta que es la lucha por nuestra soberanía nacional sino que, de muchos de ellos, fue más bien el impulsor.
Hijo de un juez peronista proscripto y perseguido, de chico hizo bombas molotov para combatir a la dictadura durante su temprana militancia en ‘Guardia de Hierro’ en el mismo patio donde hace años planeamos la operación ‘Lanchas a Malvinas’ y los piquetes contra los cruceros británicos de ultra-lujo en el puerto de Buenos Aires. La valla como ariete para tirar abajo las puertas de ‘La Rosada’ en el 82′, el día que mataron a Dalmiro Flores; los viajes de los veleros Patagón y Malabar a las Islas Malvinas, los cruces por el océano atlántico para llevar al África la cocaína de la SIDE, la ráfaga de la metralleta de Stiusso contra el frente de su casa y su exilio como narcotraficante en Brasil; el precio a su cabeza en Salvador de Bahía, su regreso en moto a la Argentina y las leyes ‘Gaucho Rivero’; su amistad con Mohamed Alí Seineldín, el “Boli” Lezcano y el Almirante Busser; su militancia patriótica y su honestidad brutal. Todo eso y mucho más es Toni López, el hombre que vive con diez gatos en una casa sin luz que parece tomada, en las entrañas del misterioso barrio de Núñez.

Lo hice pasar a la redacción, se sentó, prendí el grabador y comenzó a disparar a quemarropa. No me dio tiempo ni de peinar una raya y pensar la primera pregunta, que abrió la entrevista solo.

Toni López: A partir de los viajes en velero a las Islas Malvinas(1); el primero antes del cese de fuego -cuando no había relaciones diplomáticas con el Reino Unido- y el segundo, a diez años de la reconquista de las Islas; tuve la distinción de reunirme personalmente, muchísimas veces, con el Almirante que venció a Inglaterra en el campo de batalla: Don Carlos Büsser.
Büsser me contó una vez que, desde 1977, la Armada realiza operaciones militares en la usurpación británica de las Islas Malvinas. La del 77′ (2), puntualmente, trascendió porque en la tripulación de Oficiales -el buque estaba comandado por González Llanos- estaba un Capitán de Navío apellidado Lombardo, que después fue Jefe del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur en 1982. Acompañado por un comando del Servicio de Inteligencia Naval, el submarino ARA Santiago del Estero (un submarino de la vieja clase norteamericana, similar a los que combatieron en la Segunda Guerra Mundial) ingresó a las Islas Malvinas, sus tripulantes desembarcaron, encontraron a un isleño que estaba totalmente borracho -del que nunca supieron si sería consciente de lo que le había ocurrido-, y regresaron.

El plan de desembarco en las Malvinas ejecutado el 2 de abril (de 1982) se realizó con base en muchas de estas informaciones que la Armada generaba en el mismo terreno de conflicto; al punto que, la operación que luego se llamó “Rosario”, fue la tesis con la que el Capitán de Navío Anaya (Jorge) accedió al Almirantazgo. Hay que recordar que Anaya era hijo de un Almirante boliviano, y hay que recordar que Bolivia perdió su acceso al mar por una intriga británica asociada a Chile(3), similar a la que nosotros sufrimos con las Islas Malvinas, por eso decimos que no hay Malvinas Argentinas si no hay mar para Bolivia; y por eso ya estamos definiendo un error que sistemáticamente comete la Armada Argentina, que es subestimar la capacidad de análisis de prevención que efectúa el imperio británico, porque si el 2 de abril las algas que crecen alrededor de las piedras en las costas de las Islas Malvinas no hubiera enganchado las ‘palas’ de los kayaks de la avanzada enviada a señalar la playa en la que iba a desembarcar el primer grupo de Comandos -lo que los obligó a buscar un sitio alternativo-, los cincuenta ‘Royal Marines’ destinados a la defensa de las Islas hubieran barrido con ametralladoras pesadas a la tropa de argentina, la cual logró salir ilesa.
La operación de 1977 nos sirve para entender, además, qué es lo que ha sucedido con el submarino ARA San Juan. Aquel año, luego de hacer maniobras militares navales en las zonas próximas a Pto. Madryn y Rawson, y regresar a sus apostaderos en Pto. Belgrano y Mar del Plata, el submarino navegó en misión secreta y sigilosa para llegar a Malvinas. O sea, los buques escoltas del submarino volvieron por superficie como si el submarino fuera con ellos navegando abajo, mientras el mismo se había mandado a las Islas. Es importante aclarar esto: un submarino es una máquina de guerra sofisticada y costosísima, que a menos que esté en combate no navega solo, porque es inconcebible que un submarino quede atrapado en las redes de un barco pesquero, o que un carguero le pase por arriba. Más aún, los daños a la población civil que puede ocasionar el encuentro con un submarino, que no figura en la carta náutica y que tiene la dureza de un arrecife. A los que dicen que un pesquero chino podría haber “abordado” al submarino, habría que recordarles que el mismo es una estructura circular de doble pared de acero, y en el caso del ARA San Juan su pared exterior era de una pulgada de espesor (o sea, 31mm); si un pesquero choca con un submarino, se va a pique el pesquero.

Según me contó el Almirante Büsser, las operaciones se siguieron realizando hasta la firma de los ‘Acuerdos de Madrid’. Por entonces, y aún después de la derrota en Malvinas, todos los años la Armada efectuaba alguna operación de este tipo generando alertas navales, aeronavales y submarinas en la usurpación británica. Tal vez, una de las incursiones más atrevidas haya sido un año después de la guerra (en 1983), en un velero civil con bandera extranjera (velero “Caimán”, con bandera de Panamá) con amarra el puerto de Ushuaia, tripulado por un grupo de ex combatientes y familiares acompañados por Oficiales y Suboficiales del servicio de inteligencia naval. Desembarcaron en Cabo Belgrano, plantaron la bandera argentina, sacaron fotos y volvieron al continente. Eso provocó el relevo del Comandante militar de la ‘fortaleza falkland’, y los ingleses colocaron como nuevo jefe a quien se ganó durante la guerra el locuaz apodo de “El Carnicero de Darwin”. Cuando éste asumió, declaró públicamente que “al próximo argentino que se le ocurra poner las patas en las Islas, lo vamos a devolver con esas mismas patas, para adelante.”(sic)
Simultáneamente a las incursiones del velero “Caimán”, hubo un intento de incursión realizado por un marino que hizo honor a la Marina, como fue el Comandante Tarapow… No nos olvidemos que ‘la grieta’ entre ‘las dos FF.AA.’ es la grieta de la sociedad argentina. Siempre se habla del bombardeo a Plaza de Mayo del 16 de junio del 55´, pero se calla que ese día cayeron cuarenta Granaderos combatiendo junto al pueblo para defender a Perón. La aviación naval, además de matar a trescientos trabajadores civiles que habían ido a la plaza a defender al gobierno, asesinó a los Granaderos. Hablando de esa ‘otra’ Armada, en 1892 la torpedera “Rosales”(4) naufragó en un temporal frente a Montevideo. No se sabe cuantos Suboficiales y Marineros se ahogaron, pero fueron más de cincuenta. Se sabe que los veintisiete Oficiales sobrevivieron en un bote.

El "Perrito" Cisneros con la bandera Argentina en Malvinas.
Foto tomada durante la incursión del velero “Caimán” en las Islas Malvinas en 1983. Quien sostiene la bandera es “El Perrito” Cisneros, hermano del héroe Cisneros, caído en combate durante la guerra.

Revista Insomnio: Una vergüenza…

TL: Una vergüenza cuando sabemos que esta misma Armada abandonó, el 2 de mayo, al Crucero Gral. Belgrano y a los mil náufragos. Las trescientas veintitrés víctimas del hundimiento del crucero no fueron todas asesinadas por los británicos. Muchos de ellos fueron abandonados por los buques escolta que, por honor, deberían haber perseguido a los submarinos ingleses y recatado a los náufragos; y sin embargo, pusieron motores a toda marcha en dirección a “la Laguna de Chascomús”, donde estaba guardado el Portaaviones. Sin embargo, detrás de ese abandono de los ‘navales’ la noche del 2 de mayo, cuando no se encontraban las balsas y los patrullajes de los Neptune’s(5) de la Armada fracasaban…

RI: Perdón… ¿La Laguna de Chascomús… ?

TL: Claro, ahí escondieron un Portaaviones para que no vaya a la guerra. Lo entraron por el Río Salado… jajajaja. Estoy jodiendo, es una forma de decir. La Laguna de Chascomús es como los Lagos de Palermo… Tal vez lo escondieron en Pto. Belgrano, que para el caso es lo mismo, porque un barco de guerra debe estar en la guerra. Las armas son para usarlas en la batalla, no para guardarlas. Así como los partidos revolucionarios son para hacer la revolución, no para dormir en ‘las bancas’ esperando al 2019…

Volviendo al 2 de mayo… Se hacía de noche, y el Comandante del Neptune que había salido de Río Grande sabía que los náufragos no iban a sobrevivir para el día siguiente, y que si aún no los habían encontrado era porque seguramente estuviesen más allá del alcance del combustible del avión; por lo cual, cuando la nave llegó a su límite de autonomía, mandó a su ‘segundo’ a comunicarle al resto de la tripulación que iban a seguir buscando hasta encontrar las balsas. En ese momento, aquellos hombres de la Armada se habían comprado un violento amerizaje en las aguas más frías del mundo para morirse ahogados o congelados igual que sus camaradas en las balsas, pero se jugaron la vida para encontrarlos.
Los encontraron, y dieron el aviso, y entonces se levantó un viento del Este que no sopla jamás por esas latitudes, y pudieron volver a Río Grande.
O sea, nosotros no estamos diciendo que nuestra Armada es una vergüenza, lo que decimos es que en nuestra Armada hay “hombres” que dan vergüenza, que es otra cosa.
Nuestra América se emancipó de la corona española hace doscientos años. Ahora tenemos la deuda de emanciparnos de la corona británica, y los combates ya se libraron, no es necesario seguir combatiendo. Por ejemplo: el Almirante Büsser decía que los británicos no ganaron la Guerra de Malvinas; porque si hubiera ganado la Guerra de Malvinas habrían obtenido un documento, una capitulación, algo que dijera que las Islas Malvinas ahora son inglesas, que es lo que se obtiene cuando se gana una guerra.
Para explicarlo mejor, Büsser me decía:
“-López… ¿Usted se peleó alguna vez en la calle?-
-Muchísimas veces, Almirante.-
-¿Y qué recuerda de cuando se peleó en la calle?-
-En general, yo recuerdo estar tirado en el piso, tapándome la cabeza con las dos manos, y pidiendo que no me pateen más.-
-Sí, López. Eso es en la vida civil. En la vida militar, si Usted no capitula yo mañana lo vuelvo a bombardear, le asesino cinco mil soldados más, y Usted me debe las bombas y las balas. Hiroshima, Nagasaki; eso es capitular: si no firmás, te sigo destruyendo.-”.
-Los civiles…- decía el Almirante Büsser -pelean por deporte, para ver quién gana. Nosotros, los militares, peleamos para aniquilar al enemigo-. Entonces, en función de esto, si nosotros sabemos que la bandera pirata inglesa tiene prohibido el ingreso a todos los puertos marítimos argentinos -y en su momento se logró, a partir del UNASUR, prohibir la bandera pirata de ‘fucking island’ en los puertos sudamericanos-… ¿Qué ganó Inglaterra en el 1982′? Perdió el acceso al continente, que antes del 82′ tenía. O sea que, cada día que uno de nuestros ‘veteranos’ muere pensando que perdió la guerra, seguimos sufriendo este “Orwell” de operaciones de inteligencia y desinformación, porque en realidad nuestros ‘veteranos’ ganaron esa guerra. Después, entre el menemismo y lo que sufrimos ahora, se sigue concediendo privilegios y prebendas que Inglaterra no debería tener; porque se ordenó la descolonización, combatió contra la descolonización y cometió un crimen contra la paz -que es un crimen que no prescribe- hundiendo el Crucero Gral. Belgrano para comenzar esa guerra en el 82′. Tampoco nos olvidemos que el golpe de Estado de 1976 se llevó a cabo, justamente, el día en que la Asamblea Legislativa iba a ordenar la ruptura de relaciones con el Reino Unido. ¿Y ahora qué tenemos? ¿El “Brexit”? ¿O el ARA San Juan?

En 2011, mientras hacíamos la Ley Gaucho Rivero, salió en todos los medios que los británicos habían encontrado unos botes de desembarco y llenaron la Gran Malvina con patrullas de perros para buscar a los argentinos. Yo no tengo dudas de que el ARA San Juan hizo una misión igual a la del ARA Santiago del Estero. Después de las maniobras navales, la corveta y el destructor que lo acompañaban en superficie se fueron y ellos se mandaron. Maravilloso…

Hasta acá, la primera parte de esta entrevista. En la siguiente entrega abordaremos las cuestiones inherentes a la situación actual con respecto al desarrollo de la búsqueda, la situación de los familiares y la nueva licitación, entre otras cosas.

Referencias:
1- https://www.youtube.com/watch?v=qx_63GnnOb0
2- http://programacontactoconlacreacion.blogspot.com/2016/10/hace-50-anos-12-hombres-del-submarino.html?m=1
3- https://perusumaq.com/2017/05/26/el-imperio-britanico-y-su-rol-en-la-guerra-del-pacifico/
4- https://www.histarmar.com.ar/AcademiaUruguayaMyFl/2007/NaufragioRosales.htm
5- http://www.histarmar.com.ar/Armada%20Argentina/AviacionNaval/AS-Neptune.htm

Por: Nicolás Escribá
Periodista profesional MN 14.779

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